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Por una vida libre de violencia contra las mujeres

Detener esta violencia comienza por creer en las sobrevivientes.
24 de noviembre de 2021 22:56

En el Ecuador cada vez se habla más de la violencia contra las mujeres: las cifras en aumento, la revictimización en el sistema de justicia, la falta de atención oportuna. Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Por eso, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para visibilizar esta problemática y reclamar políticas en todos los países para su erradicación.

La doctora Mónica Ortiz, especialista en Sexología del Hospital Vozandes Quito, que la violencia contra las mujeres es frecuente y lo puede ver cada día en su consultorio. “Si hablamos de violencia física, verbal, al menos veo una paciente por mes. Si hablo de estadísticas de abuso sexual, eso sí es frecuente, todos los días veo las secuelas de eso, del abuso sexual, de la violencia sexual”, relata.

Según cifras del INEC de 2019, 6 de cada 10 mujeres experimentaron por lo menos algún tipo de violencia a lo largo de su vida. La violencia psicológica es la más frecuente con 56.9%, seguida de la violencia física con 35.4%, la violencia sexual con 31.7% y la violencia económica y patrimonial con 16.4%.

Estas violencias son las más conocidas, pero la Ley Orgánica para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres contempla en total siete tipos de violencias que incluyen a la simbólica, política y gineco-obstetra.

Aunque estos actos violentos ocurren a lo largo de la vida de las mujeres y en distintos ámbitos como el eductivo, laboral, doméstico, cibernético, estatal, entre otros. Se ha preguntado, ¿cuál es el lugar más peligroso para una mujer? Aunque puede parecer que es en las calles, el lugar más peligroso es en sus propias casas y los agresores suelen ser personas cercanas a las víctimas.

“La agresión como tal en donde existe también agresión física, eso que sucede en la noche y demás, es el estereotipo que quizás todos tenemos. Pero otras formas de abuso sexual, eso es algo reiterativo y generalmente es una persona que está cercana a la víctima, eso es lo más común que yo veo y generalmente se da mucho más en la infancia”, indica Ortiz.

Ciclo de la violencia

En el caso de las parejas, el ciclo de la violencia explica la dinámica de las agresiones dentro de la familia y el por qué las mujeres continúan con su agresor o vuelen con él después de un período de separación y consta de cuatro fases: la acumulación de tensión, la explosión, el distanciamiento y la reconciliación.

Estas fases son cíclicas y la violencia de cada etapa siempre aumenta. Por eso, Claudia Gray, Vocera de Duet y portavoz de la campaña ´Ponte en mi piel´, explica que hay que darle credibilidad al relato de las víctimas. “Las mujeres que viven una situación de violencia regresan con el agresor una, dos o muchas veces en el ciclo de la violencia. Entonces, nosotros como redes de apoyo tenemos que estar presentes y saber que eventualmente ella podrá tomar una decisión distinta, pero que está metida en el ciclo de la violencia y no depende solo de su voluntad”, señaló la experta.

 

Cada vez que se cierra el ciclo de la violencia, inicia uno nuevo con un aumento progresivo de las agresiones, y las mujeres pierden confianza en sí mismas y se sienten indefensas. Todo puede extenderse por un prolongado periodo de tiempo, durante el cual se incrementa la pérdida de referencias, de la autoestima, de la seguridad personal. Con el paso del tiempo, es difícil para la mujer víctima percibir y entender el significado y la trascendencia del proceso en el que está inmersa, así como el riesgo que corre porque la violencia puede llegar incluso a su muerte.

Revictimización

Cuando una mujer sufre violencia de género, recorre un camino para encontrar una respuesta adecuada a su situación. Esto se conoce como la ruta crítica, y aunque la víctima no busca soluciones definitivas, sí espera ser orientada y tratada con amabilidad y compromiso.

Según la doctora Mónica Ortíz cuando una mujer víctima de violencia busca ayuda puede encontrar ciertas trabas. “La familia, las amistades, o a veces en la iglesia, en algunas consejerías les dicen que tiene que aguantar. Por ejemplo, una mamá que te dice: ´si tu papá también era así´ o de pronto ´si te dice que no te vistas así es por tu bien´, una amistad que te dice: ´es que si te cela es porque realmente te ama´. Entonces, son esos estereotipos que se necesitan ir rompiendo y tenemos que tener en claro que la violencia es un delito, entonces cuando yo soy testigo de algo y no lo denuncio, me estoy convirtiendo en cómplice de ese delito”, manifestó la experta.

Este proceso de la ruta crítica puede ser un factor impulsor para que la víctima salga de la violencia o un factor inhibidor que puede hacer que la mujer continúe con su agresor.

Miriam Pérez, cofundadora y coordinadora Idea Dignidad, indica que cuando “esa víctima, que ya ha recibido un primer daño por parte del agresor, busca ese apoyo y no lo encuentra, en vez de ese apoyo y esa protección encuentra comentarios que le juzgan, le culpabilizan, le sancionan, estamos hablando de revictimización”. Para la experta, “la revitimización es un segundo daño que vive la víctima, pero este segundo daño no es causado por el mismo agresor sino por la sociedad o por el sistema de justicia”.

La revictimización se puede encontrar en varios ámbitos inclusive en la justicia. Además, puede significar un factor de riesgo para la vida de las víctimas.

“Una de nuestras consultantes nos decía: ´yo fui a la estación de policía, fue lo primero que se me ocurrió, iba muy golpeada, iba lastimada, iba sucia y me dijeron, pero no está sangrando, no está apuñalada, señora vuelva el lunes´. Fue un sábado y le pidieron volver el lunes. Entonces, qué sabemos que le puede pasar a una mujer entre ese sábado y el lunes siguiente, cómo sabemos que va a vivir. Ella dice ´yo hoy podía ser una estadística más´, cuenta Pérez.

Carla Patiño, presidenta Idea Dignidad, añade que “a veces, es tan o más grave que la primera violencia ejercida por un agresor, porque la revictimización anula a la víctima en su búsqueda, ya sea de justicia legal o ya sea el proceso de recuperación, entonces las afectaciones a sus derechos pueden llegar a ser a todos sus derechos”. Además, Patiño reflexiona en que “si no le creemos a una víctima, ella no va a acceder (a sus derechos). Si no le creemos a una víctima de violencia sexual ella no va a un servicio de salud, no va a acceder tal vez a las medicinas que requiere después de una violación por ejemplo”.

Por eso, varias organizaciones estatales y sociales ofrecen servicios de acompañamiento para víctimas de violencia de género. Algunas líneas donde puede recibir asesoría al respecto son:

  • Fundación Teléfono Amigo (2906 030 / 2906 060)
  • Línea de auxilio 1700 Mujeres (767 685)
  • Casa Tres Manuelas (2291 855).
  • Cepam 2546 155
  • Fundación Casa de Refugio Matilde 09 966 96 723
  • Idea Dignidad

Este 25 de noviembre las mujeres buscan que sus derechos se cumplan y todos los actores de la sociedad pueden ser un factor inhibidor o impulsor para eliminar todos los tipos de violencia de género. Detener esta violencia comienza por creer en las sobrevivientes.

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