Cuando el caos condiciona el voto

La campaña para las elecciones tuvo características particulares: menos terreno y más virtualidad.
05 de febrero de 2021 17:22

La campaña para las elecciones 2021 tuvo características particulares: menos terreno y más virtualidad, un porcentaje significativo de electorado joven, un espacio para el debate obligatorio de los candidatos y un alto nivel de indecisión a la espera de encontrar una propuesta fuerte. Ninguno de los binomios respondió como una opción convincente, hábil políticamente, con un proyecto nacional sólido que impulse un proceso de recuperación del sistema democrático.

El caos generalizado que vive el país, solo encontrará el camino a una salida parcial a través de una segunda vuelta que despeje el escenario de la distracción de iniciativas cuya motivación para candidatizarse nunca fue constituir una representación política alternativa. Las pobremente remozadas figuras, y sus circunstanciales aparatos electorales, no comprendieron lo que el Ecuador se jugaba en estas elecciones; al igual que todos aquellos que creyeron que podían ser el outsider de turno.

En esta coyuntura, una lectura de las elecciones como disputa entre dos proyectos ideológicos, no solo confunde aquello que constituye una ideología traducida en propuesta política, en programa, en partido; sino que, además, simplifica peligrosamente la situación. En ausencia de representaciones ideológicas claras y coherentes, resulta fundamental un criterio electoral ciudadano que priorice la posibilidad de superación de la crisis democrática arrastrada por más de una década. La reconstrucción del sistema político requerirá de un frente amplio dispuesto a levantar las bases de una reforma institucional urgente. En paralelo, el país necesita instancias reales de consolidación de identidades políticas que representen ideas y demandas diversas.

En cuanto al Legislativo, en condiciones de fraccionamiento y polarización, es un escenario clave de disputa de poder, ya sea por la consolidación de una mayoría oficialista abocada a la concentración de funciones o como contrapeso frente a un Ejecutivo contrario. Las proyecciones apuntan a una dispersión que podría multiplicar los focos de conflicto e inestabilidad. Hay que poner atención a los efectos del voto en plancha y de un método de asignación de escaños que beneficia a las minorías.

El Ecuador asiste a la más burda de sus disputas electorales. El voto, bajo las condiciones impuestas, no puede perderse en el espejismo del ejercicio democrático o en la selección de la mejor oferta clientelar. El nulo es una expresión política válida, pero dependiendo de la coyuntura, puede no tener sentido como acción política. Los próximos comicios demandan de un activo involucramiento ciudadano desde una reflexión que supere la lectura que trasmite la campaña como despliegue de marketing electoral. (O)

Te recomendamos

Las más leídas