Nos sobraron palabras, nos faltaron líneas

- 22 de abril de 2018 - 00:00

Los artículos de opinión en los diarios son un subgénero del periodismo que representa el pensamiento de cada escritor, quien emplea un lenguaje sencillo, claro, conciso, ameno y sucinto, para referirse a un asunto relevante, pertinente y actual.

Como los artículos van firmados, son de entera responsabilidad del autor y debe respetarse desde el título hasta el punto final. Así debe aplicarlo, con rigor, quien lo recibe en la Redacción y lo acopla en las respectivas cajas y páginas.

Hay que tomar en cuenta que quienes escriben artículos de opinión cumplen una colaboración externa y gozan de  independencia de criterio con respecto a la línea editorial del diario.

Son de reconocido prestigio, credibilidad y autoridad con respecto a temas o áreas puntuales del conocimiento, las letras, la política u otras. No necesariamente son periodistas, pero ilustran con su opinión e interpretación, escriben argumentada y analíticamente, orientan y expresan una postura, su sentir y pensar.

No es menos cierto que en ocasiones, a pesar de conocer el número de caracteres a enviar, los articulistas producen títulos y textos largos que no caben en espacios diseñados. Pero no por eso, quien recibe su material está facultado a cambiar o mutilar nada. Debe consultar al autor qué se podría ajustar o quitar para que no pierda la idea o substancia, y así evitar malos entendidos y malestares.

Es necesario todo este prefacio porque vale reconocer y presentar disculpas a los autores y lectores porque en EL TELÉGRAFO se han dado casos en que se alteró la estructura del artículo, compuesto por: el título (que condensa la esencia del texto en un número limitado de palabras); la introducción (primera parte donde se adelantan ideas principales sobre el asunto que aborda); el cuerpo (analiza las principales ideas del tema y esgrime argumentos); y, la conclusión (donde el autor presenta su opinión y recomienda algo o invita a tomar una acción).

El domingo pasado, en la página 16, se alteró el título del artículo de Santiago Roldós, quien con justa razón hizo notar que puso: ‘No sólo nos faltaban tres’, pero se publicó: ‘Nos sobran’.

No hubo mala fe de quien ensambló el  texto. Tal vez le sobró palabras y le faltó líneas, por ello lo cambió. ¡Mil disculpas!

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Defensoría de las Audiencias, artículo 73 de la Ley de Comunicación.

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