Un arte para la historia (2)

- 15 de enero de 2015 - 00:00

Singular importancia alcanzó el movimiento muralista en Ecuador, donde una brillante generación de artistas plásticos, nucleada alrededor de la joven Casa de la Cultura Ecuatoriana, hizo del muralismo una nueva y extraordinaria forma de creación pictórica y recreación histórica.

Testimonios de ese movimiento quedaron plasmados en el vestíbulo del mismo edificio de la CCE, con un conjunto mural de Diógenes Paredes, Jaime Valencia y José Enrique Guerrero, y en las salas norte y sur, con bellos murales al fresco de Oswaldo Guayasamín sobre ‘La Conquista’ y de  Galo Galecio sobre los grandes personajes de nuestra historia. En el frontal del edificio, Jaime Valencia esculpió unos significativos relieves.

Aproximadamente una década más tarde, la construcción de los edificios del Seguro Social en Quito y Guayaquil fue una nueva oportunidad para el muralismo ecuatoriano. Galo Galecio hizo un alto y bello mural sobre la ‘Protección a los Trabajadores’ en el vestíbulo de la Caja del Seguro, de Quito, y Jaime Andrade Moscoso un mural pétreo exterior, sobre el trabajo colectivo, y un segundo mural, interior este, de madera y cobre. A su vez, Segundo Espinel trabajó el gran mural exterior del edificio del Seguro Social, en Guayaquil.  

En la década del sesenta hubo otro gran momento para el muralismo ecuatoriano. La preparación de la XI Conferencia Interamericana de Cancilleres motivó al gobierno de Camilo Ponce a construir y reconstruir algunos edificios simbólicos, en los que se incluyeron obras murales de grandes artistas nacionales.

Así, Guayasamín realizó en 1957 un mural de mosaico en el Palacio de Carondelet, sobre ‘El descubrimiento del río de las Amazonas’, Víctor Mideros hizo el mural pétreo exterior del Palacio Legislativo, Jaime Andrade y Galo Galecio elaboraron murales en el interior del nuevo edificio del aeropuerto de Quito, mientras que Jorge Swett y Segundo Espinel los hicieron en el aeropuerto de Guayaquil.  

Del mismo tiempo fueron un mural en cerámica que elaboró Oswaldo Viteri para el Ministerio de Obras Públicas, el mural exterior en piedra tallado por Víctor Mideros en el Palacio Legislativo y otro de Jaime Andrade en el interior del hotel Quito.

Más tarde, cada uno de esos muralistas emprendió su propio vuelo creativo. Guayasamín pintó el bello mural del Salón de Honor de la Universidad de Guayaquil, y el futurista mural de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central titulado ‘Historia del hombre y de la cultura’, culminando con el mural del entrepiso del edificio del Consejo Provincial de Pichincha y, finalmente, con el gran mural del Salón Legislativo.

Kingman, a su vez, pintó un precioso conjunto de murales sobre las regiones y las estaciones climáticas del Ecuador en la Dirección de Movilización del Ejército, murales en mansiones privadas –como la de Benjamín Carrión– y luego el gran mural sobre la Independencia Nacional, en el monumento de la Cima de la Libertad.

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