El Ejido, un sitio para la distracción, el arte, la cultura y la historia

22 de octubre de 2011 - 00:00

En el límite entre el centro y   norte de la ciudad se encuentra el parque   El Ejido, escenario de muchos pasajes de la historia y centro de paseo y recreación de más de una decena de generaciones.

Las avenidas Patria, Seis de Diciembre, 10 de Agosto y la calle Tarqui rodean el perímetro de este pulmón de la ciudad al que acuden diariamente cientos de quiteños y en mayor número los fines de semana para admirar la naturaleza, visitar la biblioteca, galerías públicas, deleitarse del teatro de la calle y de los partidos de pelota nacional y de ecuavoley.

Este parque marca la división entre la ciudad antigua y la moderna. Aquí habitan 1.470 especies de plantas nativas, como el cholán, aliso, chamburo, las palmeras y los guabos, a más de los inmensos árboles patrimoniales.

Históricamente este lugar fue el escenario donde la  muchedumbre  arrastró al general Eloy Alfaro hasta  incinerarlo el 28 de enero de 1912. Para recordar este suceso  se edificó “La Llama Eterna”, que recuerda al “Viejo Luchador” y su importante obra.

El parque es propicio para el paseo familiar, pero también hay que decir que en los últimos años se ha convertido en escenario para que artistas de dos géneros,  la pintura y el teatro popular, exhiban sus creaciones y  se pueden adquirir obras de arte, joyas en plata, ponchos, sacos, chalecos, entre otras novedades autóctonas, a precios módicos.

Ignacio Chasiguano, que desde hace 25 años vende ceviche  en el lugar,   recorre el sector con su balde blanco y canasto ofreciendo su deliciosos aperitivo. Él afirma que los  partidos de ecuavoley atraen la atención del público, pero no más que los tradicionales juegos populares de los cocos. El objetivo es sacar con unas bolas grandes de metal   los cocos (pequeños) del interior de un círculo trazado en la tierra y eliminar de un “pepo” (golpe) a los adversarios. “Estos juegos son propios del parque y los jugadores apuestan de 10 a 50 dólares por partido”.

Un nuevo espacio de atracción es la biblioteca, con sitios especiales para la lectura. Consta de cuatro áreas, una de consulta bibliográfica en estantería abierta y otra de acceso a Internet.

Alicia Corrales, encargada de este lugar, dice  que al mes las visitas llegan hasta más de tres mil habitantes, ya que muchos se acercan a leer la prensa, pues ofrecen este servicio a diario. El sitio de mayor interés es la tercera sala, que es la lúdica, destinada para que los niños se dediquen a la lectura con la guía de un adulto.  Ahí, los pequeños pueden crear su propia historia. Además, para que los escritores de literatura infantil puedan promocionar sus obras.

La última sala es la de expresión cultural, en la que  promueven los valores ciudadanos a través de diferentes manifestaciones artísticas y culturales, como música, danza, teatro, títeres, pintura, entre otras.

El  Instituto Metropolitano de Patrimonio Cultural de Quito ha regresado a la vida a este emblemático lugar, ya que colocó la señalización, instaló iluminación ornamental y mejoró los espacios emblemáticos, como   monumentos, jardines, espacios deportivos, implementó seis instalaciones hidrosanitarias, compactación de caminerías y el rediseño del sistema de circulación peatonal.

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