Domingo, 20 Diciembre 2015 00:00 Guayaquil

Entrevista

"Quienes trabajamos en televisión no tenemos nada especial

Andrés Jungbluth, periodista. Foto: Cortesía UIDE
Andrés Jungbluth, periodista. Foto: Cortesía UIDE

Entrevista

Andrés Jungbluth siempre anda con actitud alegre y acelerada. Esa es su característica, ese “corre-corre’’ de su día en el canal. “Me levanto a las 04:00, hago las cosas en la casa para estar en el canal a las 05:00. De allí a revisar textos, conversar con la gente, ver qué tienen, revisar presentaciones y estar listo para los breves, que son a las 05:40, y al aire a las 6:00, el noticiero’’. Así define el inicio de su día Andrés Jungbluth, presentador de Contacto al Amanecer, En la Comunidad, Televistazo dominical, reportero de Ecuavisa y músico de su banda ‘La Rumba’.

Existen dos facetas muy marcadas en su vida, la de comunicador y la de músico. ¿Cuál de ellas prefiere?

Cuando las disfrutas tanto buscas el tiempo para disfrutarlas totalmente. Y esta de comunicador me llena tanto como la de músico, este contacto con la gente es fundamental; creo que ambas, el convivir, compartir, conocer, permitirle a la gente que disfrute mi trabajo, tanto con la música cuando estoy en el escenario, cuando estoy emitiendo una noticia, contar realidades, me llena a mí como persona’.

¿Qué recuerdos de la infancia están más presentes?

Viví en el sur de la ciudad en la ciudadela La Saiba, estudié en el International School. Fui muy de barrio, era muy de la calle, se  cerraban las calles con piedras y jugábamos pelota con los amigos. Agarraba un palo como bate de béisbol y las tapillas en el recreo para utilizarlas como pelotas de fútbol. Son etapas que me dio mucho gusto vivir sin el poder de la computadora. Los juegos de los niños han cambiado, siento que esa motricidad ha cambiado. Desenvolverse en la calle con tantos elementos ya no está presente en nuestros niños y la tecnología no les da esa libertad.

Antes había que hacer la vaca entre los amigos para comprar algo. Utilizábamos cualquier cosa al momento de jugar, eso fue parte de mi infancia que me dio mucho gusto pasar, y conocer mucha gente en el barrio que ahora la sigo saludando. Eso es lo rico que generan las amistades cuando uno es pequeño, que con el paso de los años te saludas y las sigues cultivando. Luego entré a la Universidad Católica para estudiar Comunicación y mi primer trabajo fue como profesor de básquet en el Espíritu Santo.

¿Cómo inició su actividad periodística?

Mi carrera de periodista inicia por casualidades de la vida, sabía que era bueno para socializarme y relacionarme con los demás, pero no era suficiente para tener la inclinación hacia el periodismo. No sabía que mi norte era la comunicación, después, en el camino, se me fueron presentando las guías de estudio para entrar en el mundo de la información, la ortografía, la locución y me di cuenta de que me sentía identificado, fui dando pasos cortos pero seguros de lo que ya  veía en un futuro. Me sentía cómodo en esta carrera.

Pero la música no estaba lejos de mis aficiones. Tocó mi puerta desde muy temprana edad. A los 13 años yo vi por primera vez una batería, aprendí a tocarla, formar grupos, a preguntar y fui descubriendo a esa edad la música. A partir de ese momento no la aflojo, como tampoco la del periodismo, la comunicación en realidad, y desde ahí estoy formando grupos y divirtiéndome también con la gente. Trabajé en Diario Hoy y asistí a audiciones de Telesistema (ahora RTS), me enteré de que había un casting para ser reportero de televisión en noticias y una amiga me dijo que podría servir para la televisión y le dije que lo iba a intentar porque nada perdía.

Los resultados no fueron tan buenos, creo que lo hice muy mal, pero para el director no lo suficiente como para aceptarme en el canal. Las consecuencias no fueron muy alentadoras, ya que eran los primeros pasos en la tv, en el año 1999. Fue muy provechoso estar ahí porque aprendí mucho de mis compañeros y del director; como yo no tenía una formación periodística televisiva me costó mucho más, pero traté de adaptarme rápidamente al sistema.

¿Cómo va su campaña ‘Mira al frente’?

Esto inició con un tweet, como alerta para identificar la adicción al teléfono; ahora es la campaña que tiene un concepto más amplio, el cual ha calado en muchas conciencias. Mira al frente es un proyecto que tiene dos años y se concibe en el hecho de la distracción con el teléfono celular. Ver cómo todos los amigos a los que yo me dirigía bajaban la mirada; yo tenía que repetir lo que les conversaba porque no me estaban atendiendo y ver también el dolor de muchas familias en Ecuador y en el mundo de perder a sus seres queridos o de tenerlos en situaciones graves por accidentes por una distracción de dos o tres segundos al utilizar el teléfono mientras conducen. Desde ese momento me propuse una meta.

La gente no puede verlo como normal, no puede seguir esto, hay que proponer algo porque nos estamos deshumanizando y dije vamos a crear una frase a través de mi cuenta de twitter y así comenzó la campaña. (O)

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