Martes, 17 Junio 2014 00:00 Cultura

Pedro Jorge Vera cumple 100 años y su literatura regresa a las librerías

Pedro Jorge Vera falleció el 5 de marzo de 1999 de cáncer en su ciudad natal. Foto: Archivo / El Telégrafo
Pedro Jorge Vera falleció el 5 de marzo de 1999 de cáncer en su ciudad natal. Foto: Archivo / El Telégrafo
Redacción Cultura

Cuando el escritor y político guayaquileño Pedro Jorge Vera celebró sus 80 años, en 1994, sostenía en sus declaraciones la esencia de toda su literatura. “Yo trato de que mi obra sea literatura, pero sin ignorar el mundo en que vivimos. Soy un escritor comprendido, no con un movimiento político determinado, sino con la humanidad y con los pobres”. Se definía como marxista y aseguraba que, aunque para muchos las utopías socialistas han desaparecido, el seguiría hasta sus últimos días luchando por los pobres.

Al celebrarse 100 años de su nacimiento el 16 de junio, su aporte humano en la literatura ecuatoriana continúa siendo celebrado y reeditado. Una muestra de ello fue el trabajo que hizo la editorial Arte y Literatura, de Cuba, a inicios de 2012, cuando presentó una colección de los cuentos de Pedro Jorge Vera bajo el título ‘Diana ha regresado y otros cuentos’, preparada por el académico y crítico cubano Emmanuel Tornés Reyes y el escritor y académico ecuatoriano Raúl Serrano Sánchez.

Tornés y Serrano estuvieron a cargo de la selección, el prólogo y las notas de esta edición que, al final, ofrece una bibliografía completa de las primeras ediciones de las obras de Vera. Este año, durante el Encuentro Iberoamericano de Poesía Paralelo Cero, el autor Xavier Oquendo Troncoso presentó una antología poética de Pedro Jorge Vera, en conmemoración de su centenario. Oquendo es el primero en trabajar en una recopilación de la poesía del guayaquileño.

El trabajo literario de Vera inició a sus 27 años, edad en la que también experimentó el exilio por oponerse a la instauración de una dictadura en el país. Fue así que entre 1941 y 1963 vivió como exiliado en Chile, entre 1964 y 1967, en Cuba.

Vera trabajó libros en distintos géneros. En la novela se destacó por Los animales puros (Buenos Aires, 1946), La semilla estéril (Quito, 1962), El pueblo soy yo (Buenos Aires, 1976), Tiempo de muñecos (Quito, 1980), Las familias y los años (Madrid, 1982) y El destino (Quito, 1984), una novela de suspenso y terror, heredera de Poe.

En cuento, los más conocidos son Luto eterno (Guayaquil, 1953), Un ataúd abandonado (Quito, 1968), Ava y las palmas (Guayaquil, 1976) y ¡Jesús ha vuelto! (Quito, 1978). Estos se incluyen en bibliografía trabajada por los cubanos Emmanuel Tornés y Raúl Serrano Sánchez junto al relato de Los mandamientos de la ley de Dios (Quito, 1972), compuesto de 10 cuadros que desentrañan la hipocresía de la religión institucionalizada y, El destino.

Además, de dejar un legado literario trabajó en periodismo, campo en el que fundó la revista La Calle, junto a Alejandro Carrión. En 1960, luego de viajar a Cuba y conocer aErnesto Guevara, fundó la revista de izquierda La Mañana.

Para el escritor ecuatoriano Raúl Vallejo, el aporte de Vera es “la manera de contar historias como un clásico del género, a construir el tinglado de la intriga y la sorpresa final con la sencillez natural de un narrador que sorprende a sus lectores, a delinear en pocos trazos el conflicto interior de los personajes, a mantener la ética del compromiso político pero también a mantener la libertad creativa en nombre del arte literario. Con el ejemplo de su vida y su militancia consecuente, nos enseñó a ser honestos con nuestras ideas y a defender la causa de los pueblos de nuestra América”.

Su trabajo literario se proyectó desde sus inicios. Así recibió en 1995 la condecoración Félix Varela del Consejo de Estado de la República de Cuba, considerado el máximo galardón que otorga el gobierno cubano a personalidades extranjeras vinculadas con la cultura, las ciencias y las artes. En Ecuador, su labor fue reconocida con el premio ‘Eugenio Espejo’ en 1991.

De su trabajo y las conversaciones inventariadas hay una reflexión común contra el capitalismo, del cual decía que “reventará aunque ya no sea en este siglo y la sociedad deberá marchar hacia algún tipo de socialismo, diferente al que conocemos, donde el dinero no sea la medida de todas las cosas”.

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