Domingo, 21 Octubre 2012 00:00 Cultura

Ariel Vercelli: “Concepto de piratería es engañoso”

Es muy natural y común ingresar a Internet y encontrar ahí un sin fin de datos, investigaciones, textos, teorías, fotografías, en fin, pero alguna vez se ha preguntado ¿cómo llegó esa información a ese lugar?, ¿quién la recolectó?, o si el autor del libro que más le gusta a usted otorgó alguna autorización para que lo inserten en el sistema. Quizás no se lo ha preguntado, pero hay grupos y organizaciones que analizan el tema porque aseguran que la información pudo ser copiada.

Ariel Vercelli, catedrático y presidente de la ONG Bienes Comunes, quien participó en el Primer Encuentro Internacional de Industrias Culturales y Derechos de Autor, presentó el pasado jueves una exposición en la que abordó el tema “El derecho que tiene un autor y el derecho de copia en la era digital”. En su exposición habló sobre el papel que cumple Google y otros buscadores dentro de este sistema, la rentabilidad que tiene y sobre todo el acceso  que el usuario debería tener a la información. 

Ecuador es catalogado como el país en donde más piratería existe, ¿qué opina al respecto?

El concepto de piratería es un concepto ideológicamente fundado, es un concepto orientado a ilegalizar algunas prácticas que ya como ciudadanos tenemos. La interpretación de que los ciudadanos no pueden copiar es una interpretación remanida; en todo caso habrá que desarrollar nuevos modelos de negocios para las industrias. Así que llamar a un pueblo pirata no me parece que sea correcto; Google copia...

... Usted asegura que Google es el mayor pirata...

Google copió indiscriminadamente absolutamente todo, tiene toda esa información en los servidores. Para que esto se produzca tuvo que copiar absolutamente todo y sin embargo nadie le dice que es una empresa pirata.

¿Google ha pagado a alguien por la información?

Nada, no ha pagado nada y tampoco distribuye todo lo que le hemos contribuido, es una especie de inteligencia artificial colaborativa. No contribuye en nada a lo que está cobrando por publicidad. Bueno si, lo descubrieron ellos, eso si está bien, pero a partir de ahora si me van a llamar pirata que se piense en lo que hace Google.

Pero Google brinda un servicio.

Claro, está visto como algo bondadoso, lo que hace Google nos cambia el mero acceso a algunas cosas por la plena disponibilidad de todo lo que más vale. Entonces en esa intermediación es como que algo se nos está escapando. Yo insisto, el concepto de piratería es bastante remanido y engañoso. Lo que tendríamos que pensar es un poco más allá de ese concepto y empezar a hablar  sobre copia más o menos ilegal, copia gris, ideas que atiendan los intereses ecuatorianos, argentinos, no los intereses de una plataforma a nivel mundial;  y revisar quién llama a quién pirata en función de sus intereses... al final esto es históricamente así, el ladrón piensa que todos son de su condición.

¿Hay una posible solución, algún control?

Acá la solución que propongo es a largo plazo, es democrática porque atiende todas las voces que están involucradas en una regulación tan compleja. Es una regulación que incluye libertad de expresión, el derecho de copia, a que los autores puedan controlar qué pasa con su obra, un derecho que también incluye partes industriales que representan  el PIB de una nación, una regulación que incluye parte de una incipiente industria sobre los soportes. Cuando uno piensa cuáles son los soporte de hoy en día de las obras intelectuales se da cuenta de que son los servidores y las computadoras. Esas soluciones  tienen que incluirse en la regulación y para eso hay que industrializarse.

¿Qué pasó con los intelectuales que vieron publicados sus trabajos en Google books?

Ese es un tema que a nivel mundial no tiene resolución, básicamente porque Google es una empresa feroz. De hecho su misión es organizar toda la información en 200 años. Esa es la misión que ellos mismos dicen que tienen y para eso no van a atender los intereses de lo que dice determinado jurista o determinada regulación. Ellos piensan que la regulación del derecho de autor está desactualizada y efectivamente lo está, entonces cuál es la actitud, es avasallante, no entienden que hay derechos. Es una actitud típica de una empresa hegemónica en ese sentido. No solo Google, sino muchas otras.

¿Google nos está utilizando para justificar su negocio?

Somos parte de su negocio, cuando ellos definen que su empresa es más una inteligencia artificial que ninguna otra cosa, un algoritmo de búsqueda, lo que están diciendo es que inventaron una plataforma que aprende, ¿pero de quién aprende? de nosotros mismos, ¿pero nosotros que participación tenemos ahí? ni participación en las ganancias, ni siquiera tenemos plena disponibilidad de algo que antes era nuestro y que ahora está privatizado.

¿Cómo funciona el negocio de esta empresa?

Google no trabaja en términos de la lógica de bienes comunes, todo aquello que tiene solo lo dispone para sí, y da algo precario para la gente. Es parte de su modelo de negocio... estas cosas hay que discutirlas en el plano internacional y construir este concepto de piratería que le cabe a esta empresa.

Pero tenemos acceso a una gama de información

La información, el conocimiento, la cultura es libre, ¿pero cómo accedes o cómo vas a disponer? Acá son discusiones de fondo, la lógica de bienes comunes, ellos tienen que aportar y el otro concepto fuerte que hay que desarrollar colectivamente, sobre todo en las naciones del sur, es la soberanía tecnológica popular. Procesos políticos desde las políticas públicas que atiendan los verdaderos intereses comunitarios y no faciliten los procesos de privatización por parte de corporaciones internacionales.   

¿Cómo entender el tema de propiedad intelectual con  las nuevas tecnologías?

En principio no se debería llamar propiedad intelectual, el concepto de propiedad intelectual es como un oxímoron, una contradicción en los términos, no hay nada que caiga sobre la propiedad, que tenga las características de intelectual. La propiedad sobre las cosas materiales cae sobre una economía de la escasez, sobre una economía que  se rige por la posesión, con la rivalidad en términos de quien puede disponer qué cosa o qué puede usar. El intelectual responde a una vitalidad, a una circulación.

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