Jueves, 25 Diciembre 2014 00:00 Columnistas

El Congreso de Panamá (1826)

Jorge Núñez Sánchez - Historiador y Escritor

El primer paso efectivo hacia la unidad latinoamericana fue el Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por el Libertador Simón Bolívar desde Lima, el 7 de diciembre de 1824, en vísperas de la batalla de Ayacucho.

Decía su convocatoria: “Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo.”

El Congreso se inauguró el 22 de junio de 1826 en Panamá, ciudad entonces colombiana, con asistencia de la Gran Colombia, México, Perú y las Provincias Unidas del Centro de América. Bolivia decidió asistir, pero su representante no llegó a tiempo. Argentina, Chile y el Imperio Brasileño no asistieron, por recelos frente al creciente poder de Colombia. También participaron delegados de EE.UU., Inglaterra y los Países Bajos.

El país convocante presentó a la discusión un conjunto de propuestas del mayor interés. La primera de ellas era reconocer el principio del ‘Uti Possidetis Jure’ (’como poseías, así poseerás’) de 1810, para fijar las fronteras de los nuevos Estados según las que tenían aquel año las precedentes posesiones españolas.

Otra propuesta fue la de formar un bloque comercial hispanoamericano, con acuerdos preferenciales de comercio entre los países hermanos y con un arancel externo común para negociar con los demás países del mundo. Y dos propuestas más, de notable importancia, fueron estas: un plan militar para liberar Cuba y Puerto Rico del dominio español, y una alianza militar entre las partes para defender unidas su soberanía.

Todas eran propuestas lógicas y aparentemente fáciles de convenir, pero en la práctica motivaron la resistencia de algunos países. Perú, que ambicionaba Guayaquil; y México y Centroamérica, que disputaban la región de Soconusco, se opusieron al ‘Uti Possidetis’ de 1810.

En el ámbito comercial, algunos países se negaron a rebajar sus aranceles al comercio de sus aliados, a la vez que el delegado británico saboteaba la adopción de un arancel externo común por los países asistentes. Finalmente, tanto Inglaterra como EE.UU. manifestaron su oposición a una operación militar de los aliados para liberar Cuba y Puerto Rico, lo que frustró la adopción de ese proyecto liberador.

El único punto en que los países asistentes convinieron fue en suscribir un Tratado de Unión, Liga y Confederación, por el que se vinculaban en un pacto perpetuo para “sostener en común, defensiva y ofensivamente, si fuere necesario, la soberanía de todas y cada una contra toda dominación extranjera” y también para “defender la integridad de sus territorios respectivos, oponiéndose eficazmente a los establecimientos que se intenten hacer en ellos… y a emplear al efecto en común sus fuerzas y recursos, si fuere necesario”.

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Jueves, 25 Diciembre 2014 11:06

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