"Ciencia, no silencio"
Es el lema de la Marcha Mundial por la Ciencia este 22 de abril. Con el presente artículo muestro mi solidaridad con este movimiento internacional, en el cual participan al menos 55 países, en 515 marchas satélites, en más de 200 ciudades del mundo.
La iniciativa surge no solo como protesta contra la administración de Trump, sino como rechazo y concienciación sobre la ilegitimidad de la discriminación y por la confirmación del cambio climático como un peligro para la humanidad, ya que la marcha coincide con el Día de la Tierra. Curiosamente, para esta manifestación internacional no hay pronunciamiento de autoridades ecuatorianas, ni de academias de científicos, ni agrupaciones de ciencia, excepto la Sociedad Ecuatoriana de Genética Humana y Yachay.
Esta marcha, al rebasar las fronteras, tiene mayores alcances y proclamaciones, como el derecho a tener una ciencia que beneficie a las personas y no a los intereses corporativos o financieros (la ciencia es para todos), el derecho a que las sociedades tengan información real y científicamente abordada, sobre los problemas que el desarrollo provoca. Se protesta, además, en contra de los recortes al financiamiento de investigaciones y a investigadores, y se reprocha a los escuálidos compromisos de los Estados con respecto a la ciencia de denuncia o a la ciencia con interés público.
Ciencia y no silencio, es contra los políticos que obstaculizan el desarrollo científico, que no escuchan a la ciencia para plantear estrategias públicas beneficiosas. La marcha involucra a sociedades científicas, colectivos de profesionales y estudiantiles, asociaciones de personas y divulgadores científicos, para conseguir una movilización ciudadana que reivindique el compromiso del Estado por la ciencia, un aumento de la inversión en investigación y desarrollo, para que la ciencia sea inclusiva, acepte la diversidad, sea equitativa y de acceso generalizado, promueva la igualdad de género, frene la fuga de cerebros y garantice trabajo estable y bien remunerado a los científicos.
Los organizadores de la Marcha por la Ciencia expresan: “Los científicos y las personas que se preocupan por la ciencia son un grupo interseccional, que incorpora una amplia gama de etnias, orientaciones sexuales, identidades de género, habilidades, religiones, edades, estatus socioeconómico y de inmigración. Nosotros, los organizadores de la marcha, representamos y estamos en solidaridad con los científicos y los defensores de la ciencia históricamente subrepresentados. Estamos unidos por nuestra pasión de perseguir y compartir el conocimiento”. (O)
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