Lunes, 01 Agosto 2016 00:00 Buen Vivir

Investigaciones científicas demuestran que la meditación tiene numerosos beneficios

Numerosos estudios demuestran que la meditación es beneficiosa para la salud.
Numerosos estudios demuestran que la meditación es beneficiosa para la salud. Foto: Cortesía Pixabay

En un futuro próximo, esta forma de entrenamiento mental podría convertirse en una herramienta esencial para construir sociedades más saludables.

Redacción Actualidad

La meditación es una práctica que se ha extendido en Occidente. Son cada vez más las personas que encuentran, en este tipo de prácticas, un método efectivo para aliviar malestares psicológicos o para aumentar su bienestar mental y físico. Desde el siglo pasado son muchos los famosos, líderes, deportistas de alto rendimiento y empresarios que han declarado encontrar en la práctica de la meditación una fuente de paz y creatividad insospechadas.

En décadas recientes la ciencia ha demostrado que esta práctica, lejos de ser un asunto esotérico -propio de personalidades excéntricas- o una simple moda, es una forma de entrenamiento mental que conlleva numerosos beneficios, tanto para el cuerpo y el cerebro, como para el aspecto psicológico de quienes la practican.

Existen numerosos estudios que han demostrado, por ejemplo, que la práctica de la meditación mindfullness -o meditación de la atención plena- es beneficiosa para la salud mental y física. Ahora bien, muchos de estos estudios basan sus conclusiones en experimentos en los que los participantes se someten a programas largos, de varias semanas de entrenamiento y práctica. Sin embargo, una reciente investigación realizada por la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos ha demostrado que en pocos días y con tan solo algunos minutos de práctica diaria -25 minutos diarios durante tres días-, los practicantes neófitos logran reducir de forma significativa sus niveles de estrés.

El estudio, publicado por la revista especializada Psychoneuroendocrinology (cuya traducción al castellano es ‘psiconeuroendocrinología’), observó el efecto que tiene la práctica de la meditación mindfullness en personas bajo situaciones de estrés. Para llevar a cabo la investigación, un equipo de investigadores, liderado por el profesor J. David Creswell, tomó como muestra a 66 personas saludables de entre 18 y 30 años para realizar el experimento durante tres días.  Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primer grupo participó durante esos tres días en un breve programa de entrenamiento en meditación mindfullness. El segundo grupo recibió un entrenamiento, equivalente en tiempo, pero en este caso abocado fundamentalmente a desarrollar la capacidad analítica de los participantes. Al culminar sus respectivos entrenamientos, cada uno de los participantes de ambos grupos fue sometido a estresantes pruebas de matemáticas y oratoria. Inmediatamente después de las pruebas se midieron sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y se les preguntó qué tan estresados se habían sentido durante las pruebas. Los resultados demostraron que, tanto a nivel psicológico como a nivel biológico, los participantes del primer grupo -que habían practicado meditación durante los tres días previos- registraron niveles de estrés inferiores a los de los participantes del segundo grupo.

Dentro de la misma línea, un estudio realizado por el Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Standford (Stanford’s Center for Compassion and Altruism Research and Education) descubrió que la práctica de la meditación compasiva puede reducir significativamente el nivel de distracción mental de quienes la practican, a la vez que fomenta un aumento de las actitudes de cariño, cuidado y benevolencia.

La técnica de meditación compasiva consiste en focalizar la atención en pensamientos de benevolencia hacia otros y hacia uno mismo. Es una forma de meditación en la que se guía al practicante para que focalice su atención en el reconocimiento de la existencia del sufrimiento, y en el deseo de acabar con él.

El estudio examinó a 51 adultos durante un programa de meditación compasiva secular desarrollado por la Universidad de Stanford, que consiste en nueve clases de dos horas de duración con un instructor certificado. Durante el transcurso del programa, los investigadores realizaron mediciones de los niveles de distracción mental y de las actitudes benévolas hacia ellos mismos y hacia otros. Los resultados fueron evidentes: el neurocirujano James Doty, fundador del Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford y coautor de la investigación, señala que este es el primer estudio que demuestra que el entrenamiento formal en meditación compasiva reduce los niveles de distracción mental de los practicantes, al tiempo que aumenta sus actitudes de cariño, cuidado y compasión hacia otros y hacia sí mismos. El doctor Doty destaca la utilidad de este tipo de prácticas en el ajetreado mundo moderno, lleno de constantes distracciones, en el cual las personas se sienten frecuentemente agobiadas por las numerosas tareas que deben atender.  

Algunos científicos cuestionan la metodología de las investigaciones vinculadas a la meditación, argumentando el hecho de que, en la mayor parte de los experimentos, no se ha contemplado la influencia de un eventual efecto placebo. Sin embargo, un estudio recientemente publicado en Biological Psychiatry (Biología Psiquiátrica), que incluyó la observación de un grupo de control al que se le sometió a un falso entrenamiento de meditación a modo de placebo, determinó por primera vez que, si bien el placebo (una falsa práctica de meditación, que consistió básicamente en que los participantes se relajaran y se distrajeran de situaciones que les causaban estrés) tuvo el efecto de disminuir la percepción de estrés de los participantes, solo la verdadera práctica meditativa tuvo profundos efectos en la estructura y actividad cerebral de los practicantes, incrementando de este modo su salud.      

Existe un cuerpo significativo y creciente de investigaciones científicas cuyos resultados han demostrado que la práctica de la meditación tiene numerosos beneficios. Por tanto, es lógico suponer que seguirá tomando fuerza en el mundo entero y, quizás, en un futuro próximo pueda ser una herramienta fundamental para construir sociedades más saludables, creativas y pacíficas. (I)

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