La federación ecuatoriana de atletismo la considera uno de los mejores prospectos

Glenda Morejón, una joven con voluntad inquebrantable

- 17 de Julio de 2017 - 00:00
Glenda Morejón (adelante), mientras marcha en el estadio de Kasarani antes de adjudicarse el oro global.
Foto: Cortesía IAAF

La campeona mundial sub-18 de los 5.000 metros marcha anhela clasificar a las Olimpiadas de 2020 para foguearse y, en 2024, pelear por una presea.

Ni la falta de zapatos ni ensayar en una pista de tierra le impidieron a Glenda Morejón Quiñónez prepararse bien para ganar la medalla de oro en los 5.000 metros marcha del Campeonato Mundial de Atletismo Sub-18 Nairobi 2017.

La ecuatoriana, que el pasado sábado lloró de emoción tras conseguir el primer lugar, proviene de un hogar humilde donde el calor humano compensa cualquier carestía.

Su padre, Luis Morejón (55 años), quien recientemente se recibió de docente, no consigue trabajo. Él se dedica de lleno a Glenda y a sus otros hijos, cuidando de que ella se alimente bien y no le falte lo necesario para practicar. Para proporcionarle la comida adecuada, junto con el entrenador Giovan Delgado, se asesoraron con un nutricionista, pues la adolescente tiene tendencia a engordar.

Don Luis, quien es un amante del atletismo de fondo, se encarga de las labores domésticas y ayuda a llevar los productos a su esposa, María del Carmen Quiñónez (47 años), que vende frutas en el Mercado 24 de Mayo de Otavalo.

“Vivimos en Ibarra, gracias a Dios tenemos casa propia, pequeña pero propia. Si algo le van a reconocer a mi hija, que sea para ella, pues no pedimos para nosotros”, manifiesta el progenitor de la andarina, antes de mencionar que su hija recibe una ayuda mensual de $ 60 de la Federación Deportiva de Imbabura (FDI).

Lamenta cuando, por falta de presupuesto, no se le puede dotar de ropa o zapatillas a ella. Antes de viajar a Kenia practicó con el calzado de competencia, porque el de entrenamiento tenía huecos en la zona de los talones y ya no resistía más parches.

Ahora él, doña María y los hermanos de Glenda rebosan de alegría. El pasado viernes, a manera de presente a la Virgen de Monserrat, el hombre trotó desde Ibarra a Otavalo; le pidió a la divinidad que ayude a su chiquilla durante la contienda en el estadio de Kasarani.

Glenda comenzó como deportista de largo aliento, pero Giovan Delgado vio que tenía mejores condiciones para la marcha, razón por la cual, desde los 13 años, la joven se especializa en la caminata olímpica. El ‘profe’ la instruye junto con otros 24 alumnos en la Escuela de Atletismo Tarquino Jaramillo, que el técnico fundó en 2001.

Delgado, un guayaquileño radicado hace 31 años en la ‘Ciudad Blanca’, es graduado en Cultura Física y labora en la Unidad Educativa Ibarra; su semillero del deporte base no es jurídico, pero tampoco cobra a los discípulos que llegan allá; casi todos los aprendices son de escasos recursos.

Giovan tampoco trabaja para la FDI y menciona que enseña a los chicos por puro amor al atletismo; sueña con ver a Glenda como medallista olímpica. “No comparto eso de que basta con clasificar a unos Juegos Olímpicos, le he dicho a ella que no es imposible avanzar al podio; no nos vamos a conformar con lo que acaba de obtener, pero es menester cuidarla, no acelerar los procesos de entrenamiento”.

Glenda, en declaraciones para diario EL TELÉGRAFO, dice que deja en la capacidad de discernimiento de las autoridades deportivas si ella merece o no algún premio por su logro.

Extraña a su familia, en especial la bulla de sus sobrinos Sofía (4 años), Gabriel (3 años) y su hermana María Belén (10 años), quien sigue sus pasos y es marchista. (I)