Lunes, 03 Octubre 2016 00:00 De7en7

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La expansión urbana amenaza a las comunas

La expansión urbana amenaza a las comunas

Gustavo Andrade, autor del primer estudio sobre comunas ancestrales en Quito, profundizó en la realidad social de lo que se denomina el lado territorial oculto de Quito y sus derechos colectivos.

Redacción de7en7

En el Distrito Metropolitano de Quito hay 73 comunas ancestrales, donde persisten saberes y formas de organización particulares. Como resultado de procesos históricos de resistencia, existen asentamientos humanos que se identifican como descendientes de los kitus, que mantienen rasgos culturales e identitarios propios.

Gustavo Andrade, autor de la investigación Las comunas ancestrales de Quito, retos y desfíos en la planificación urbanística, publicada por la Universidad Andina Simón Bolívar, dice que desde la Constitución de 2008, las comunas alcanzaron un reconocimiento significativo.

Las comunas que constan en el inventario municipal como ancestrales son: Lumbisí, Leopoldo N Chávez, San Francisco de la Tola Chica, Comuna Tola Grande, Comuna Central y Guambi, ubicadas en la zona administrativa de Tumbaco; El Tingo, Alangasí, San Juan B de Angamarca, Soria Loma, Rumiloma, La Toglla, El Ejido de Turubamba, entre otras.

¿En qué se diferencian las comunas ancestrales de otros asentamientos urbanos? ¿Por qué reciben esta denominación?

Las comunas ancestrales son asentamientos urbanos que han estado presentes incluso antes de la época colonial y están ubicadas de manera dispersa en el Distrito Metropolitano de Quito. Se las puede identificar como ancestrales por algunas características a nivel identitario, cultural y social.

Desde la conquista, los españoles dejaron algunas tierras a las que llamaban “tierras de indios” a manera de resguardos y anejos. También hay algunas leyes de indias, donde se les permitía usufructuar de la tierra a cambio de ciertos tributos. A partir de 2008, la Constitución reconoce a las comunas como sujetos titulares de derecho.

¿Seguramente hubo circunstancias que contribuyeron a este reconocimiento?

Sí, en realidad, esto partió a raíz de la movilización del movimiento indígena de los años noventa y posteriormente, en 1996, lograron incorporar en la Constitución de ese entonces ciertos elementos.

¿Qué problemas enfrentan estas comunas en la actualidad?

El mayor problema es que hay una expansión urbana significativa; lo urbano está trascendiendo esos límites tradicionales de la ciudad y esto genera un ‘desarrollo’ en el que está inmerso el capital inmobiliario. Hay un interés por ganar espacio en las ciudad, pero se desconocen ciertas particularidades, propias de los territorios de estas comunas. La mayoría de los modelos de ordenamiento territorial implementados en Quito han concebido al desarrollo de la ciudad únicamente desde la perspectiva urbana, lo que ha generado el ocultamiento y la negación de la ruralidad y por lo tanto de las comunas consideradas como ancestrales.

¿Qué tipo de particularidades?

La expansión urbana mira únicamente el tema de infraestructura, olvidándose que para las comunas ancestrales no se trata únicamente de tierra. Desde su cosmovisión andina, se reconocen ciertos vínculos con sus territorios originales. Hay vínculos espirituales, culturales y sociales. No conciben la tierra para edificarla, sino para generar lazos.

¿Cuántas comunas hay en el Distrito Metropolitano de Quito?

n esta publicación, me refiero a un levantamiento de información realizado por la Secretaría de Coordinación Territorial y Participación Ciudadana del Municipio de Quito, desde la administración anterior. En este levantamiento que corresponde al año 2013 se establece que hay 73 comunas a nivel de Distrito Metropolitano, de las cuales 21 comunas se las puede calificar como ancestrales.

¿Santa Clara de San Millán es una de ellas?

Sí. Es una comuna situada en el hipercentro de la ciudad, pero también en las afueras de esta comuna, porque limita con Mindo, donde todavía persisten rasgos culturales. Otra comuna que vale la pena destacar es Toglla, en el valle de Los Chillos y otra es Lumbisí, donde se generó una nueva centralidad por la presencia del nuevo aeropuerto de Quito.

¿Cómo incidió la presencia del nuevo aeropuerto en su diario vivir?

Alrededor del aeropuerto, hay una creciente demanda de tierras por parte del mercado inmobiliario. A estos hechos se suma el tráfico de tierras, que usualmente deviene en estafas debido a que los comuneros entregan dinero a cambio de falsas expectativas por intermedio de las cuales se profesa que van a mejorar sus condiciones de vida.

Las problemáticas descritas fueron las razones detonantes para que estas formas organizativas en muchos de los casos quieran dejar de reconocerse social y territorialmente como comunas, prefiriendo devenir en cualquier tipo de organización territorial de carácter urbano, en especial como cooperativas o barrios, con el fin de llegar a obtener títulos de propiedad individual de la tierra.

En su libro, plantea un modelo de planificación participativa. ¿En qué consistiría?

Sí, se trata de un modelo que  propone la generación participativa desde las propias personas que habitan en las comunas, porque muchas veces se planifica desde el escritorio, de manera general y sin valorar esas especificidades de quienes habitan en estas comunas.

¿Su investigación se realizó con gente de las propias comunas?

Sí, así es. Además, en 2012 se organizó un encuentro entre comunas en Santa Clara de San Millán, donde participaron de forma activa representantes de las comunas. Después de recopilar información, publiqué este libro, el primer estudio sobre las comunas ancestrales. Tengo que decir que en la administración municipal anterior se dio mucho impulso a este tema, lo que no ocurre con la administración actual. Tratando de ser muy objetivo, hoy existe mucho desconocimiento sobre el tema.

En su publicación, propone que el Cabildo incluya a los comuneros en temas relacionados con el presupuesto. ¿Podría explicarlo?

Con el fin de cambiar la situación existente se sugiere que se realicen anualmente procesos de presupuesto participativo, entendidos como procesos de democracia participativa, mediante los cuales los comuneros contribuyen, de forma voluntaria, a tomar decisiones respecto del porcentaje del presupuesto municipal que se invertirá en sus comunas.  Los procesos de presupuesto participativo deben estar estrechamente vinculados con las Agendas Anuales de Planificación con el propósito de que no exista una dispersión de recursos económicos en actividades que no contribuyan a mejorar su realidad territorial.

¿Serían ellos quienes determinen el destino de ese presupuesto?

Sí, la ejecución de los procesos de presupuesto participativo en las comunas ancestrales fortalecerá la participación de los sujetos territoriales, siendo ellos quienes decidian las prioridades de inversión.

¿Eso generaría empoderamiento comunitario?

Sí y también fomentará la corresponsabilidad en la búsqueda de soluciones de los problemas territoriales de las comunas ancestrales.  que aquejan a las comunas ancestrales ubicadas en la ciudad de Quito. Otro mecanismo que se puede utilizar para superar este problema es la cogestión comunitaria.

¿En qué consistiría?

Este es un mecanismo jurídico que se sustenta en dos tipos de contribución: por un lado, el trabajo mancomunado de la minga el cual se reconoce como contraparte valorada la mano de obra; o, por otra parte, aportes económicos que realizan los comuneros para la realización de obras o prestación de servicios.

La cogestión en el ámbito presupuestario reduce costos y en términos organizativos que es lo más importante contribuye a cohesionar al grupo comunal. El Cootad establece que se debe suscribir un convenio de cogestión entre el gobierno autónomo descentralizado con la dirigencia comunal para aplicar esta modalidad de gestión y que las obras realizadas por medio de este mecanismo estarán exentan del pago de la contribución especial por mejoras.

Aporte

A través de esta publicación se pretende aportar en el ordenamiento y control urbanístico de los territorios comunales.

Gustavo Andrade realiza un acercamiento práctico, pero concatenado con la teoría jurídica sobre la realidad territorial comunal, enfocado principalmente a buscar alternativas normativas que posibiliten aportar en la solución de la problemática urbanística territorial existente en las comunas.

El libro fue publicado por la Universidad Andina Simón Bolívar.

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