Riobamba vivió una madrugada interminable el jueves

El temor y el desasosiego se apoderó los ciudadanos, quienes especularon sobre lo ocurrido.
12 de marzo de 2021 21:52

Una madrugada interminable. Eso se vivió en gran parte de la provincia de Chimborazo el jueves por un fenómeno natural como la caída de ceniza del volcán Sangay. El cielo de la Sultana de los Andes cubrió con nubes grises obscuras al astro rey, que no pudo cobijar con sus rayos de luz a esa parte del país.

El temor y el desasosiego se apoderó los ciudadanos, quienes especularon sobre lo ocurrido. Los medios también contaron este acontecimiento atípico que alarmó a todos y se convirtió en el centro de atención nacional.

El Comité de Operaciones Especiales, COE, presidido por Napoleón Cadena, y las principales autoridades de la provincia, se reunieron para evaluar la situación.

Según el informe del Instituto Geofísico, la columna de ceniza fue de 7.270 metros sobre el nivel del cráter del volcán Sangay, que se desplazó y cubrió los cantones de Riobamba, Guamote, Alausí y Chambo.  

Tras un análisis prolijo declararon emergencia territorial en la provincia, así como suspendieron las actividades públicas y privadas e hicieron un llamado a mantener la calma y la seguridad personal. Ellos pidieron no salir de los domicilios a menos que sea estrictamente necesario.

La lluvia ligera con ceniza, que cayó en Riobamba, cambió en el transcurso del día: pasó de  moderada a intensa, cubrió de un manto gris y negro los autos, viviendas, calles, aceras. Tapó todo lo que encontró a su paso y afectó de la peor manera al sector agrícola y ganadero, en particular del cantón Chambo, que es uno de los principales proveedores de legumbres del país. Allí se perdieron los cultivos.

Las autoridades activaron un plan de contingencia y entregaron kits de seguridad con mascarillas y visores a los habitantes de las comunidades afectadas. También el viernes organizaron la minga de limpieza de la ciudad.

Los embates de la naturaleza son impredecibles. La caída de ceniza agudiza los problemas respiratorios que ya se tienen por la covid-19. Es necesario evitar el contacto físico con la ceniza, cuidarse y cuidar a los demás, reducir la velocidad de los automotores.

Son cuestiones pequeñas que pueden marcar una gran diferencia para el bienestar colectivo, aprender a convivir con la naturaleza y las adversidades es  nuestra nueva realidad.

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