Política exterior y COVID: aprendizajes y riesgos

La pandemia ha sido el momento propicio para una serie de muestras de solidaridad internacional
17 de marzo de 2021 00:00

Durante un año de pandemia, se han evidenciado decisiones de política exterior poco comunes ya en el mundo globalizado, las cuales, si bien responden a un escenario de emergencia, preocupan si se las considera en proyección a un mundo post-COVID. Así, en el ámbito migratorio, gran cantidad de países cerraron sus fronteras al ingreso de personas extranjeras o impusieron medidas estrictas de control sanitario, sobre todo al inicio de la crisis; pero varios otros, lo han tenido que retomar en nuevas olas de contagios. Se ha planteado igualmente el debate sobre futuras restricciones que incluirían la obligatoriedad de haber recibido la vacuna para ingresar a los territorios. Por otro lado, varios conflictos no han cesado con la pandemia, por lo cual los flujos migratorios forzados han continuado desde la irregularidad, en medio de mayores riesgos y vulnerabilidad para estas poblaciones. Todo esto ha obligado a los estados a crear mejores mecanismos de registro y control. Sin embargo, también plantea la necesidad de evaluar cuidadosamente estas medidas para no generar un impacto negativo en lo económico o en lo humanitario.

En cuanto al comercio internacional, se han observado políticas proteccionistas, las cuales en muchos casos son parte de una tendencia previa, pero que se realizaron con mayor amplitud en el ámbito de emergencia; tal es el caso de la prohibición de exportaciones de insumos médicos para asegurar la provisión nacional, o de restricciones a importar productos, sobre todo alimenticios, que pudieran representar un riesgo sanitario. Esto, ha forzado la dinamización de la producción local, generando empleo e innovación. Pero, también va levantando barreras contrarias a los compromisos internacionales. En esto, la Organización Mundial del Comercio ha reconocido que su rol debe profundizarse en cuanto al monitoreo de que dichas medidas sean proporcionadas y temporales.

Asimismo, la pandemia ha sido el momento propicio para una serie de muestras de solidaridad internacional que han demostrado la importancia de la cooperación tanto en términos económicos, técnicos y sanitarios. No obstante, también se han evidenciado claramente los efectos de la condición de anarquía internacional, entendida como la falta de una autoridad mundial, así como una profundización de la crisis del multilateralismo. Cabe entonces que todos los actores del sistema internacional generen mecanismos de aprovechamiento de los aprendizajes de la crisis, orientándolos a un mejoramiento de la calidad de vida de las sociedades y no lo contrario.