PERFIL

Para la ciencia, ser mujer no constituye ningún obstáculo para el crecimiento profesional

Perfil de Alexandra Alvarado, vicerrectora de Investigación de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).
09 de marzo de 2021 08:00

Es una de las primeras científicas que tuvo notoriedad en el Ecuador. Al ser el país un territorio de volcanes y de sismos, su imagen se asocia a la confianza que tiene en su palabra el ciudadano llano. El mérito pasa, además, por la facilidad con la que comunica aspectos técnicos para comprensión general.

Los vínculos que es capaz de establecer con la gente le han permitido valorar la trascendencia de que la ciencia se vincule con la sociedad. Su caso es claro, en buena parte gracias a Alexandra Alvarado los ecuatorianos pueden hablar con algún rigor de temas reservados para investigadores.

Debido a esa destreza (dirigió por mucho tiempo el Instituto de Geofísica de la EPN) y a su alto nivel de investigadora (además a nivel mundial) hizo algo que no estaba en su hoja de ruta: se convirtió en la primera mujer en ser electa como Vicerrectora, en la Universidad Politécnica Nacional. Ahora, bajo su cargo están la investigación, innovación y la vinculación social, temas mayores en este centro universitario.

Tras graduarse del colegio, se inscribió en la Facultad de Geología y Petróleos, en la que se graduó para luego alcanzar su PhD en Ciencias de la Tierra, en la Universidad de Grenoble, Francia.

El más fuerte terremoto que sufrió fue tener que dejar la investigación y asumir un cargo directivo en el que su concentración se dirige a gestionar. Lo ha hecho con éxito: en enero la firma Scopusa reveló que la Escuela Politécnica Nacional es el centro de educación superior con el mayor número de publicaciones en medios indexados y con mayores referencias. Todo un logro para su vicerectorado que coordina la investigación.

El resultado del ranking mide un año afectado por la pandemia del covid-19, otro evento que movió los cimientos de su estabilidad. Pero, gracias a sus virtudes y valores, logró encontrar un equilibrio entre las demandantes actividades profesionales y las no menos demandantes responsabilidades familiares. “Tales horas son de trabajo formal y las otras son el trabajo con el niño. El cerebro se organiza y es multitarea”, dice, y afirma que “es un plus superimportante, (las mujeres) pueden hacer muchas actividades y hacerlas bien”.

Con el tiempo, además, se ha convertido en un referente científico. Su reflexión parte del principio de que los privilegios se los gana y relata que, sin haber puesto énfasis en temas de género, el Instituto de Geofísica es un equipo que tiene muchas investigadoras.

“Las que estábamos en los mandos directivos éramos mujeres, pero no por haber tenido una estrategia de género, sino por demostrar mejores competencias”.

Ahora, con la claridad que da el tiempo, siente que el ritmo de avances que se había logrado se detuvo y en algunos casos retrocedió en cuanto a las luchas por la igualdad de género.

“Es frustrante. Estamos hablando siempre de esto, hablamos de mujeres que logramos combinar actividades. Pero al final, un grupo grande de mujeres no ha tenido resultados”.

Alexandra Alvarado tiene la fuerza para no dejarse vencer. Habrá que reconquistar los derechos ganados con la misma pasión con la que quiere volver a sus proyectos, ahora en suspenso, mientras deja huella. Nuevamente. (I)

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