Pandemia: economías enfermas y endeudadas

"La deuda global del 2020 supera en casi un 350% a la producción de todos los países".
18 de marzo de 2021 00:00

En el 2020, el nivel de deuda global superó los 280.000 millones de dólares, y se posicionó como la cifra más alta en la Historia económica mundial.

La crisis económica “atípica” ocasionada por la pandemia, es el resultado de golpes profundos, tanto a la oferta, como a la demanda del sistema económico global. Por esa razón, gobiernos, empresas y familias han optado por  solicitar créditos de cualquier tipo, para poder contener y proteger el consumo, la producción y el trabajo. De igual forma, varios estados de ingreso medio y bajo han solicitado créditos a los bancos multilaterales, con la finalidad de fortalecer los sistemas de salud, y generar transferencias monetarias a los sectores de la población más vulnerable al COVID-19. Un gran porcentaje del crédito multilateral corresponde a líneas de financiamiento rápido o por emergencia, y no incluye planes de condicionamiento agresivo para reducir el déficit fiscal a través del recorte en la política social. Finalmente, las tasas de interés han sido reducidas en la mayoría de sistemas financieros, a tal punto que las deudas de estados como Suiza o China se han empezado a cotizar a tasas negativas, y varios bancos alemanes, suecos y japoneses ahora ofertan crédito de consumo y de inversión con tasas de interés inferiores a cero.

La deuda global del 2020 supera en casi un 350% a la producción de todos los países. Bajo ese inusual contexto, las únicas vías posibles para reactivar la economía mundial, responden a formas no tradicionales de manejar la deuda, y fuertes esquemas de negociación y amortización. Varios países han negociado su deuda con tenedores privados y han obtenido resultados positivos, como en el caso de Argentina y Ecuador. De igual forma, muchos fondos de inversión han aceptado transformar las tablas de amortización de deuda con varios países, e incluso se han mostrado abiertos a nuevas formas de renegociación de intereses, plazos y pago de capital.

Por otro lado, los bancos multilaterales también han transformado sus líneas de financiamiento de manera significativa. Desde mayo del 2020, el Fondo Monetario Internacional destinó casi una cuarta parte de su capacidad de crédito global, para atender créditos urgentes de financiamiento rápido solicitados por varios economías de América Latina, África y algunos países de Asia. Asimismo, países como Ecuador, Costa Rica, Argentina, Ucrania, Jordania, y Angola, se han beneficiado de líneas de crédito de servicio ampliado, que implican una carta de intención para recibir los desembolsos de deuda bajo criterios macroeconómicos específicos acordados entre el Directorio Ejecutivo del FMI y los Ministerios de Economía finanzas de los países.

 La pandemia deja varias lecciones en la economía global. Primero, en situaciones de crisis, es importante renegociar la deuda costosa de los países menos desarrollados, y priorizar el fortalecimiento de sistemas de salud y educación, por encima de cualquier acreedor. Luego, la pandemia nos ha demostrado la importancia que tienen los estados para poder sostener el consumo y la oferta, a través de inyección de liquidez, y generación de política monetaria y fiscal. Finalmente, el agresivo endeudamiento durante la pandemia ha desnudado una triste realidad: la mayor parte de los impuestos recaudados por estados y economías pequeñas, están al servicio del pago de intereses de la deuda, y no a planes de desarrollo en el largo plazo.

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