Nathaly Albán cumple sus sueños navegando en un crucero como capitana de altura

Hace cinco años, la guayaquileña participó del rescate de 24 náufragos en las islas Galápagos.
08 de marzo de 2021 01:55

La guayaquileña Gissella Nathaly Albán Méndez, de 36 años, es la primera mujer del país con el grado de capitana de altura y es quien está a cargo del crucero Xpedition, que navega por las islas Galápagos.

Desde su adolescencia deseaba ser marino, por eso luego de concluir sus estudios secundarios en el colegio Rita Lecumberri, hizo el intento, pero en ese tiempo -como ella dice- no había opción para las mujeres, entonces decidió estudiar economía en la Universidad Estatal de Guayaquil, donde permaneció por dos años.

“Cuando me enteré de que ya se podía ingresar a la Marina, lo intenté, pero esta institución quedaba en Salinas y era un poco difícil para mí”, relata.

En ese momento conoció a un comandante que la recibió en la Escuela de la Marina Mercante que “hasta ese momento yo la desconocía, solo sabía que existía un tipo de marino, el que desfila, el que navega en todo tipo de barcos; esta profesión es mucho más bonita puesto que se navegaba más, se conoce el mundo y también es bien remunerada”.

Cuando ella fue a esta institución, que queda en la Base Naval Norte, ya era la segunda promoción de mujeres.

En esa segunda promoción de 386 aspirante solamente ingresaron 11 mujeres, las mismas que se graduaron, pero, “lastimosamente no todas siguieron la profesión”, con la primera promoción pasó igual.

Su primer viaje en crucero

En el 2006, su pasión por esta profesión se apuntaló, pues fue la primera vez que salió a navegar en un crucero y justamente fue en el Xpedition, del cual ahora es capitana.

Para alcanzar ese grado tuvieron que pasar 12 años de navegación “sin contar las rotaciones”, y los cursos de ascenso donde se formaba poco a poco para alcanzar su objetivo.

Ser capitana de altura implica, además del esfuerzo en el estudio y el sacrifico de dejar todo, la familia, los amigos, dedicarse exclusivamente a navegar, a tener mucho liderazgo, a tener un carácter fuerte para saber sobrellevar muchas cosas.

“Hay que tener templanza para saber manejar ciertas cosas y, sobre todo, ser bastante humana, porque en el mar no podemos regirnos a un ámbito militar, en el mar tenemos que ser muchos más humanos, sentir lo que nuestra tripulación está sintiendo para poder manejar las cosas”.

Rescate

Y ese sentido de solidaridad y de ser “bastante humana”, le permitió hace cinco años vivir la experiencia de participar del rescate de 24 personas que naufragaron en una embarcación menor en Galápagos.

“En las islas Galápagos a veces el mar es muy fuerte en ciertas temporadas; la última vez, el rescate se hizo al norte de la isla Genovesa. En realidad, no sentí temor, sino que me preocupaba el no poder encontrar a todos, que alguien se vaya a perder con la tempestad que tuvimos en ese momento. El mar estuvo bien bravo; la gente sabe que, si nosotros no actuamos, no ayudamos, nadie más lo va a hacer porque no hay nadie más”, menciona.

Actualmente tiene a su cargo 42 tripulantes, entre ellos, oficiales, personal de máquina, ingenieros, personal de cubierta, de hotelería como administradores, saloneros, camareros, bartenders, cocineros y otros.

En su tripulación hay más mujeres: doctoras, camareras, oficiales de recepción, cocineras, pasteleras.

“La empresa donde trabajo permite la inclusión de la mujer; actualmente en el Celebrity Cruises hay más del 50% de mujeres trabajando en las flotas. Me siento orgullosa de pertenecer a esta compañía y de ser la única mujer capitán en el Ecuador”, destaca.

Señala, además, que diez hombres fueron los que coincidieron en que ese cargo lo podía desempeñar ella, “y es un orgullo para mi”.

Sus periodos de embarque se han trastocado por la pandemia, pues antes pasaba seis semanas navegando y seis semanas en tierra. Sin embargo, ahora ese periodo se ha ampliado a cuatro meses.

Cuando está en tierra viaja por el país y confiesa haber conocido “muchos rinconcitos escondidos que tiene el Ecuador”. También aprovecha el tiempo en cursos, “me gusta estar ocupada y, sobre todo, tener la menta activa”.

La experiencia que vive Nathaly Albán y la oportunidad de incursionar en espacios que antes eran exclusivos para los hombres, la motiva como mujer y, por ello, dice que hay que conseguir un futuro igualitario, donde la participación de la mujer sea más amplia y esté presente en todas las actividades.

“Debemos aprovechar este tiempo y no tener miedo a destacarnos”. (I)

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