Las mascotas influyen en la salud mental de las familias y en el desarrollo de valores

Una encuesta demostró cómo el tener una mascota sirve para reducir el estrés.
26 de febrero de 2021 13:23

Desde marzo de 2020 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a confinarse dentro de sus casas, ya sea por disposiciones gubernamentales o por propia voluntad.

Estar encerrado por tanto tiempo, sin tener la posibilidad de salir a aquellos lugares públicos a los que se solía ir requiere de una especie de resistencia mental y emocional.

Una encuesta realizada en conjunto por la Universidad de York y la Universidad de Lincoln, ambas de Reino Unido, demostró cómo el tener una mascota en el hogar sirvió para reducir el estrés psicológico sufrido en el encierro. 

Posiblemente esta haya sido una de las razones por las que en Reino Unido ciertos hogares decidieron gastar hasta más de 3.000 libras esterlinas para tener cachorros en sus hogares que les permitieran lidiar con los nuevos males de la falta de sociabilización, pero de acuerdo a un reporte del The Times varios de ellos fueron dados en adopción nuevamente. 

No obstante, una vez que una mascota logra asentarse en un hogar lo suficiente como para ser considerado un miembro más de la familia, este es capaz de influir en cómo los miembros de dicha familia se sentirán. 

Emilia Valdez, psicóloga clínica certificada en Terapia Asistida con Animales (TAA), comentó que el proceso mediante el cual una persona escoge a una mascota no es voluntario, sino que obedece al inconsciente a tal nivel que incluso la mascota podría considerarse una extensión de la persona en cuanto a su forma de ser. 

Se dice, popularmente, que las mascotas se parecen a sus dueños, comentario que de acuerdo con Valdez tiene su certeza pues el estado emocional en el que se encontrará el dueño podrá influir en la manera de actuar del animal. 

Esto debido a las hormonas que nuestro organismo secreta y que le darían ciertas pautas al animal para actuar de una determinada manera u otra. Es decir, si una persona es nerviosa, el animal también lo será. 

La similitud o reflejo entre las mascotas y sus dueños podría llegar a ser tan alto que en ocasiones, nada más con observar cómo es la personalidad de la mascota (qué es lo que le gusta, qué prefiere evitar), se puede hacer más fácil la observación hacia uno mismo. 

Un grupo de 3 estudiantes de entre 20 y 22 años fue entrevistado conjuntamente para averiguar cómo son las relaciones que ellos mantienen con sus mascotas y si creían que esto les permitía mantener una salud mental más estable. 

Belén y Esteban comentaban que en reiteradas ocasiones hablaban con sus animales de compañía tal como si fueran una persona más y que esto les podía ayudar a entender qué les pasaba a ellos mismos. 

En contraste, Karoline comentó cómo su relación con su gatita podía ser tan cercana como para no precisar de palabras y ambas pudieran comprender el lenguaje corporal de la otra, incluso llegando al punto de saber cuándo necesitaban espacio pues, en palabras de ella, ambas tienden a ser solitarias. 

En un caso diferente, Esteban explicaba que el perro de la familia, a pesar de ser más cercano a la madre, buscaba acompañar al miembro del hogar que se sintiera triste, notándose así la sensibilidad que la psicóloga Valdez comentó en su momento. 

La compañía física y emocional que pueda proporcionar una mascota siempre podrá ser bien recibida y hasta podría permitir un mejor desarrollo de los valores en niños o la preservación de estos en el caso de adultos mayores. 

De todas formas, Valdez aclara que no todo animal es apto para servir en terapia asistida. 

El proceso selectivo debe cumplir con requisitos como la sociabilidad, por ejemplo: si es que estos se dejan topar por niños y estar cerca de ellos sin problemas, y en última instancia valora la capacidad de tolerar el estrés ocasionado por estar presente en una terapia psicológica junto a un humano que por sí mismo ya acarrea problemas. 

Cuidar a estos animalitos que forman parte del hogar igual conlleva una responsabilidad emocional para con ellos, pues, tal como recomienda la psicóloga, tratar a una mascota como un bebé, infantilizándolo, humanizándolo, y desconociendo su naturaleza animal compuesta de instintos, provocará también un daño a largo plazo en la salud mental de la mascota, que podría llegar a perjudicar al dueño que se vería frustrado por sentir que su mascota “no le hace caso”. 

La observación consciente de sí mismo será útil en todo momento que se desee comprender lo que uno siente o hace. No es necesario ni es nunca tarde para pasar tiempo de calidad con uno mismo… y tal vez en compañía de algún animal de 4 o 2 patas, con pelaje o plumas. (I) 


*Issac Revelo, estudiante de la UDLA. 

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