Los niños del área rural prefieren las clases presenciales

Los estudiantes están contentos de regresar a las aulas porque tienen problemas de conectividad.
03 de marzo de 2021 00:09

Hace un año se desató la pandemia del covid-19 en Ecuador y hasta el momento ha dejado secuelas en el área económica, sanitaria, educacional, psicológica, entre otras. Las cifras de la pandemia en salud son: 286.000 casos de personas que se han infectado y 15.832 muertes por el virus.

Ecuador empezó el proceso de vacunación que ha sido interrumpido por casos de corrupción y solo muy pocos han sido receptores de ambas dosis. Es por esto por lo que se han tomado medidas de bio seguridad para resguardar la salud de los ecuatorianos. Entre esas se encuentran la teleeducación y teletrabajo.

El 16 de marzo de 2020 el Ministro de Educación anunció que se dictarían las clases en modalidad virtual con el “Plan Educativo COVID-19: Aprendiendo Juntos en Casa” . Esto es para evitar retrasos en las planificaciones, dijo esa Secretaría de Estado. Sin embargo, esta modalidad no pudo ser adoptada por muchas escuelas y colegios  rurales,  la mayoría de los hogares en esas áreas no tienen servicios de Internet. Por ello se implementaron más programas educativos en televisión, radio y se distribuyen algunos materiales impresos. Sin embargo, todos los esfuerzos de los estudiantes, docentes y el Ministerio no han sido suficientes para satisfacer o garantizar el derecho a la educación.

La emergencia sanitaria dejó en evidencia que el sistema educativo no estaba preparado para afrontarla. También destapó la gran brecha que existe entre la educación pública y privada; la urbana y rural. Según el Ministerio de Educación de 2020, existen 4’374.799 estudiantes entre educación básica y bachillerato. 3’000.000 (75%) tienen educación pública en 150.000 planteles. De ellos, 2’000.000 tienen conectividad. Solo 1’000.000 tiene computadora e Internet en sus casas o celulares. En las zonas rurales tan solo el 16% tiene acceso a la tecnología.

Es el caso de la parroquia de Zumbahua, en la provincia de Cotopaxi. Darwin Ante, estudiante y morador de la zona, comentó: “no aprendo nada” porque no tiene conexión de Internet y  debe ir  al pueblo para descargar las lecciones, volver a su casa y hacerlas, pero pierde la explicación de los docentes.

Marlon, un estudiante de 12 años de una parroquia rural en Sucumbíos, dijo: “En el cuadernillo me ponen tareas de multiplicación, división, español e incluso actividades del hogar como cocinar recetas para hacer con mi mamá. Además de hacer las tareas de la escuela, ayudo a mi papá a recoger café y alimentar a los pollitos, los chanchos y al ganado”.

La falta de empleo, la baja calidad de educación y otros factores dispararon los índices de deserción escolar.

El COE Nacional aprobó 77 planes piloto de zonas rurales y su explicación fue que “hacemos por las necesidades de nuestros niños y jóvenes para proteger sus derechos. Sabemos que hay un incremento del temor, depresión, adicciones y tendencias al suicidio, por lo que procedemos con total cautela".

 

 

 

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