Filosofando en la segunda ola de la pandemia (I)

Corea del Sur pasó del subdesarrollo al hiperdesarrollo en dos generaciones en el tiempo.
09 de marzo de 2021 00:00

Corea del Sur ha pasado del subdesarrollo rayante en la miseria, al hiperdesarrollo súbitamente en no más de dos generaciones en el tiempo; contrasta con la visión arcaica – sin embargo potencia mundial atómica – con su hermano gemelo, Corea del Norte.

 En Corea del Sur un conjunto de nuevas formas de racionalidad y de conocimiento a la vez de desarrollo inusitado de la tecnología se han observado en los últimos años. Marcas que son de dominio mundial en el campo de la high-tech son Samsung, LG, Hyundai y Kia.

En el campo del cine, Corea del Sur se ha manifestado con ahínco e identidad propia demostrando las superposiciones de una sociedad hiperdesarrollada pero tremendamente miserable en ciertos campos del acontecer humano. Cabe referenciar la película “Parásitos” (Bong Joon Ho, 2019).

En el campo de la filosofía, destaco ahora el aporte de Byung-Chul Han, uno de los teóricos que mejor ha desarrollado la interpretación del ocio, la productividad, la creatividad y sus múltiples influencias sobre todo ahora dentro de un capítulo amplio de vida de la pandemia del Coronavirus que ya ha cumplido un año.

Han nació en Seúl en 1959 y se formó fundamentalmente en Alemania; asevera que el tiempo laboral se ha convertido en un totalitarismo subjetivo dentro de lo que él llama “el tiempo absoluto”. Heidegger es el filósofo clásico que interpretó a profundidad la filosofía del tiempo, Bergson, judío francés y ganador de un Premio Nobel, trabajó en el concepto subjetivo del tiempo. Han incursiona en la filosofía del tiempo relacionándolo con el tema laboral y con el ocio.

Critica que el ocio laudable, patente de los griegos, ya no existe hoy; el negocio servía tradicionalmente para la productividad pero el ocio servía fundamentalmente para la creatividad. Han asevera que el tiempo festivo hoy es un tiempo de ociosidad, sugiere liberar la vida de la presión del trabajo y de la imperativa presión del rendimiento, de lo contrario la vida no merece ser vivida. Claro, el concepto filosófico de ocio laudable es la antípoda del fandango irresponsable en tiempos de pandemia.

Contrasta Han la sociedad del juego con la sociedad de rendimiento que autoexplota a la persona haciéndole creer que se está auto realizando; es una suerte de asesinato del “yo”, mientras más nos optimizamos, aniquilamos el alma libre; pero el ser humano no es solamente un homo habilis – aquel que labora – , sino es un hombre ludens –aquel que juega –.

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