Filosofando en la segunda ola de la pandemia (tercera entrega)

Eco criticaba el exceso de la visión digital: las redes dan palabra al ignorante y al imbécil.
11 de marzo de 2021 00:15

Facebook, Instagram, Tik tok, ofrecen una sensación de libertad y además atrapan a quien maneja sus cuentas porque recibe un número equis de likes o de reproducción de sus fotos y pensamientos, lo cual invierte el sentido de la proporción entre lo justo y lo popular.

Nos desnudamos con detalles íntimos ante las redes, lo cual en vez de producirnos soltura, genera la sensación de estar controlados por los medios. Tradicionalmente Umberto Eco en los últimos tiempos ya criticaba el exceso de la visión digital frente a las publicaciones físicas. Las redes dan palabra al ignorante y al imbécil ha sentenciado.

En efecto, Mark Zuckerberg ha tenido que presentarse ante tribunales para intentar defenderse de la intromisión en base de datos personales de lo que ahora se llama la propiedad intelectual, la libertad íntima o la protección de datos.

Continúa el filósofo surcoreano Byung-Chul Han mencionado que la comunicación digital se ha tornado hoy en una comunicación sin comunidad, que no logramos deshacer las cadenas de una nueva forma de esclavismo en donde debemos superar la vanidad en torno a la apuesta por intereses comunes.

La digitalización produce narcicismo, vislumbrar la comunicación digital como emancipador ha sido una farsa.

El “yo” venera el culto de sí mismo, la liturgia de este se traduce en que uno mismo se convierte en sacerdote de sí mismo. El salto del “yo” al “nosotros” siguiendo el clásico libro de Fritz Künkel es ya una quimera, la búsqueda de autenticidad gira en torno al narcicismo; una suerte de onanismo social postmoderno.

 Movimientos sociales fuertes que nacieron en torno a la pandemia y que no fueron suprimidos a pesar de la crisis sanitaria mundial como la de los chalecos amarillos en Francia, no tienen una visión a largo plazo, son inmediatistas.

 Las protestas no giran en torno al neoliberalismo o una mejor calidad de vida o a una crítica de una sociedad enajenante, son la expresión de una crítica contra la nueva ecotasa al diésel, pero no es un movimiento filosófico, no hay en este movimiento una queja de la enfermedad, sino apenas de los síntomas; no hay una crítica al sistema sino apenas a unos efluvios erráticos de la vida cotidiana.

 


 

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