Filosofando en la segunda ola de la pandemia, cuarta entrega

En la pandemia crecieron movimientos sociales que no han podido contener el miedo al contagio.
12 de marzo de 2021 00:00

En la mitad de la pandemia ha crecido un conjunto de movimientos sociales que no han podido contener el miedo al contagio; por ejemplo, el colectivo de mujeres chileno Lastesis, mundializaron un sonsonete entre música, letra y danza en contra del machismo y del feminicidio, repitiendo a viva voz: "Y la culpa no era mía, ni donde estaba, ni cómo vestía; el violador eres tú".

En el caso de Bielorrusia, semanas enteras de descontento frente a una dictadura de Lukashenko que ha afectado los hondos Derechos Humanos de la población. Venezuela y Siria, capitales mundiales de la emigración forzada; Irak, cuya borrachera acumulada de violencia no da cabida aún a síndromes de abstinencia.

Somalia en el Cuerno de África en una guerra tribal que le importa un comino la pandemia, en cambio sí y mucho, las tensiones entre facciones religiosas y subétnicas en un mundo que ha producido una hambruna de proporciones inéditas.

Por otro lado a pesar de la pandemia, Hong Kong durante más de un año y medio no cesa de protestar por la libertad frente al Partido Comunista Chino.

En el caso de Latinoamérica, la pandemia importa un comino frente a las tensiones de violencia y de insurgencia permanente en Chile (siendo el país más exitoso en la región en adquirir y administrar la vacuna); la lucha de los pueblos Mapuches por la reivindicación de sus tierras sigue siendo el movimiento cultural y de nacionalidades de pueblos originarios más rebelde y significativa de todas las que podemos citar en el mundo. Los Mapuches fueron siempre de una rebeldía excepcional, recordemos el caso de Caupolicán y de Lautaro en la lucha por la supervivencia de los pueblos americanos.

En uno u otro caso, la pandemia no es la tela de fondo de fallas estructurales acumuladas.

Durante la pandemia el peligro es pensar, el infierno se ha convertido en trabajar y meditar poco sobre uno mismo; la filosofía ha obligado a unos giros radicales en tiempos de confinamiento. La percepción de ser distinto, la percepción de finitud de la vida con amigos que se enferman y se van diariamente, se ha convertido en otro infierno permanente para las poblaciones del mundo mientras la vacuna sigue esquiva sobre todo en países vulnerables como el nuestro.

Sin embargo, para retornar y terminar con el filósofo surcoreano Byung- Chul Han, la revolución comienza con el pensamiento y la filosofía es la comadrona de la revolución

 

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