Daniela Mora Santacruz: "Emergencia de liderazgos feministas, una mirada hacia adentro del movimiento"

'Mujeres' incluye a las lesbianas, las trans, las mujeres cis, las indígenas, las negras y las blancas.
10 de marzo de 2021 06:00

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Los días en que admitirse feminista eran el equivalente a un suicidio social y político van quedando atrás. La coyuntura electoral y la realidad sin filtros desnudada por la crisis sanitaria y de salud más brutal de los últimos años, han logrado darle un “efecto rosa” al término; y aunque persisten quienes promueven la resistencia, van perdiendo espacios para descalificar al movimiento social de mayor crecimiento en el mundo, lo que ha conseguido incluso que eternos detractores quieran servirse de las consignas, las luchas, los cánticos y los lemas, tomando esos elementos para volverlos una marca inclusiva, una etiqueta, un hashtag, un filtro, haciendo que los valores predominantes del mercado y la lógica mercantil, influyan en la conformación de nuevas subjetividades feministas.    

Este fenómeno nos vende la idea de que debemos dejar atrás la lucha colectiva que busca la transformación de estructuras, para concentrarnos en la consecución de logros individuales (devenidos de conquistas feministas), bajo el argumento de que el éxito individual es el equivalente al éxito colectivo, dejando de lado los condicionantes sociales detonantes de la desigualdad.

Esta obnubilación de la realidad supone uno de los mayores riesgos del feminismo actual, ya que se acepta la premisa de que, para conseguir la tan anhelada libertad, cualquier decisión supone empoderamiento, dejando de lado la discusión política de esas decisiones y olvidando que no todas contribuyen a la creación de una sociedad más justa, ni a la transformación social, reproduciendo la desigualdad de género e injusticias a nivel general, amparados en el discurso de la libre elección.

El no caer en esta operación mercantilizante del feminismo, supone no perder de vista la heterogeneidad y complejidad del movimiento y, en consecuencia, la lucha por la igualdad que debe desarrollarse de un modo totalmente político y transversalizado. Por ello, nos urgen liderazgos feministas que reconozcan la necesidad de articular una lucha consciente de las especificidades de las experiencias de mujeres de diferentes territorios, razas, clase sociales, así como sus dimensiones económicas, políticas y sociales; que no promuevan una lógica de elección individual que enmascare otras situaciones de opresión y de injusticia, sino que busque transformaciones radicales de las estructuras patriarcales que vertebran nuestras sociedades.

'Mujeres' incluye a las lesbianas, las trans, las queer, las mujeres cis, las indígenas, las negras, las mestizas y las blancas. Debemos dejar de hablar de mujeres en abstracto. Las mujeres reales tenemos identidades étnicas, raciales, sexuales, de clase, etc. No somos un sujeto universal y homogéneo. Existimos de todo tipo ocupando diferentes posiciones, en lugares diferentes con intereses y necesidades.

Cualquiera que crea que la desigualdad de género existe, que es injusta y debe desaparecer, puede considerarse feminista. Pero hay muchas interpretaciones diferentes y en conflicto de cómo abordar esa desigualdad, de cuál es su origen y causas, donde encontraremos argumentos liberales, de izquierda, populistas, etc., de los que debemos ocuparnos, ya que el feminismo toma como base la situación vital, las demandas, las necesidades de la inmensa mayoría de mujeres. Ese es el punto de partida, ahí están las raíces del problema de este sistema y desde ahí debemos hablar de las contradicciones y necesidades que vivimos actualmente.

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