El método científico en tiempos de pandemia

Resulta risible cómo a pesar de todo este desarrollo la información falsa sigue calando en la gente.
02 de marzo de 2021 00:00

Hemos visto cómo durante prácticamente un año, la tecnología, mediante las redes sociales, ha servido para popularizar entre la población curas milagrosas, remedios mágicos y pánico colectivo, en torno a la pandemia que el mundo atraviesa. Sin embargo, por otro lado,  hemos visto que la misma tecnología ha permitido un desarrollo científico a un ritmo sin precedentes.

A manera de redes de colaboración científica, las telecomunicaciones, han propiciado investigaciones globales y la publicación de información científica en relación al covid-19  se ha tornado en tendencia en el área médica.

En este sentido también la tecnología, de la mano con la comunidad médico-científica, ha permitido desarrollar verdaderos arsenales en la lucha contra esta enfermedad, y el campo de la radiología ha constituido uno de los pilares fundamentales en la ayuda diagnóstica y la determinación de pronóstico en los pacientes afectados por la patología.

Tenemos así que al día de hoy elementos como la inteligencia artificial, la interpretación remota de imágenes, la colaboración virtual con profesionales de todo el mundo y el acceso prácticamente en tiempo real a la información que los diferentes grupos de investigación generan a nivel global, nos ha permitido en tiempo récord contar por ejemplo con características diagnósticas y la posibilidad de establecer criterios pronósticos basados en las imágenes tomográficas realizadas a los pacientes con covid-19.

De la misma manera hemos visto cómo varios grupos de análisis de información médica han buscado catalogar y estandarizar estos criterios, brindando a los médicos la posibilidad de contar con parámetros más objetivos a la hora de evaluar un paciente con neumonía generada por el coronavirus.

Esto nos demuestra el potencial de un mundo globalizado y de telecomunicaciones que se han desarrollado hasta romper prácticamente de forma total con las barreas impuestas por la distancia.

Sin embargo resulta risible cómo a pesar de todo este desarrollo,  la información falsa y amparada en supersticiones sigue calando más en la gente que aquella información que ha seguido todo un método científico y rigurosidad investigativa antes de ser publicada. Viene entonces a mí la lucha de Carl Sagan en la década de los setentas en pro de una divulgación científica amable y que llegue a la población de forma masiva.

Hoy en la segunda década del siglo XXI y en épocas de pandemia, seguimos luchando contra los mismos demonios. 


 

* Raúl Puente Vallejo, médico radioncólogo, investigador-docente UIDE

 

Contenido externo patrocinado