El COVID-19 y su efecto en los viejos y nuevos pactos financieros globales

Dentro del nuevo milenio, este sistema ha comenzado a generar incertidumbres.
16 de marzo de 2021 00:00

Existen 3 hitos canónicos en la economía política internacional del dinero que nos permiten entender cómo se consolidó el sistema financiero global. El primero, fue la adopción del patrón oro en el Reino Unido en el siglo XIX, y la propagación del mismo gracias a la Conferencia Monetaria Internacional. Aquí se logró el primer acuerdo multilateral para unificar el sistema financiero en relación con un metal precioso. Esto se dio ya que la revolución industrial trajo consigo un incremento sin precedentes en las transacciones comerciales en términos de cantidad y flujo. Por lo que se necesitaron una serie de pactos globales para generar un instrumento financiero para soportar este incremento en el comercio mundial.

En siguiente hito es la constitución de las instituciones de Bretton Woods en 1948. Luego de que el mundo viera perder mas de 10 millones de vidas en las dos Grandes Guerras, se necesitaban instrumentos financieros que permitan la reconstrucción europea, la erradicación de barreras comerciales y que mantengan los pactos financieros para evitar las guerras monetarias. A partir de este momento, el dólar, que todavía mantenía una relación con el oro, comienza a configurarse como la key currency a nivel global. No obstante, en 1971, Richard Nixon, rompe los pactos del 48, y deja al dólar flotar libremente, generando el tercer hito que forja el sistema contemporáneo de monedas flotantes centralizadas, facilitando impresión discrecional de dnero.

Dentro del nuevo milenio, este sistema ha comenzado a generar incertidumbres, las cuales se ahondaron a partir de la crisis financiera del 2008. Esto puede ser producto de las nuevas condiciones hegemónicas globales, la crisis del multilateralismo y las nuevas tecnologías. Justamente con la crisis del COVID-19, se aceleraron los cambios de los pactos sobre trabajo, capital y valor. A su vez, se pudo observar las desigualdades del sistema financiero global en donde grandes potencias se dedicaron a imprimir dinero y accedieron a grandes sumas de capital con mucha facilidad. Mientras que los países pequeños, siguen luchando por prestamos de emergencia, lo que ralentizara su recuperación y aumentara las brechas económicas ya existentes.

En este sentido, ya se han comenzado a producir evidencias de que los pactos financieros mundiales se encuentran en crisis. La propagación de las criptomonedas descentralizadas, la perdida de valor de las monedas con respecto a los commodities y las políticas de bancos centrales para reducir el uso de dólar, son alguno ejemplos. El COVID-19 hizo que las relaciones económicas y sociales se transformen aceleradamente, al punto que no nos ha permitido adaptarnos como sociedad a estos cambios. No obstante, el mercado es una fuerza la cual no se la puede detener y tiene más facilidades de adaptarse que la política doméstica. Los nuevos pactos financieros ya se están fraguando. En el medianos plazo los debates se centrarán en el tema de la renta básica universal para mantener los niveles de liquidez y consumo, en la automatización del trabajo, en el desprendimiento del dólar como key currency y en la centralización o no de las criptomonedas a cargo de los bancos centrales.