¿Por qué es tan importante que las niñas vayan a la escuela y cuál es el impacto en la sociedad?

La importancia de que las niñas vayan a la escuela muchas veces ha sido pasada por alto.
10 de marzo de 2021 06:00

Desde el inicio de la pandemia el acceso a la educación ha sido limitado, especialmente en los países pobres o en desarrollo por la falta de internet y recursos. “Para unos 463 millones de niños cuyas escuelas cerraron a causa de la COVID-19, la educación a distancia no ha existido”, dijo Henrietta Fore, directora Ejecutiva de UNICEF.

En Ecuador, la pandemia afectó a 4.4 millones de estudiantes. Especialmente las niñas y adolescentes que están en situaciones de pobreza, que son migrantes o tienen alguna discapacidad se enfrentan a más desafíos para escolarizarse.   

Aunque a nivel mundial, existen cientos de países que cuentan con leyes que protegen el derecho de la educación, esa no es la realidad de todos. Sin embargo, otro factor que limita dicho acceso es el género. Esto es porque excluyen a las niñas y jóvenes de las aulas y las limitan a trabajos del hogar o las casan en una edad temprana. Hasta 2017, 130 millones de niñas estaban desescolarizadas. Estas cifras siguen aumentando la analfabetización, la falta de oportunidades en el campo laboral y por ende la pobreza.

La importancia de que las niñas vayan a la escuela muchas veces ha sido pasada por alto. Sin embargo, es una situación que merece más atención por las repercusiones que tiene y puede llegar a tener en la sociedad, si es que no se gestiona rápidamente.

Según estadísticas de la ONU, si las niñas completaran la primaria cuando fueren madres la tasa de mortalidad materna podría reducirse en dos tercios. De igual manera, si es que recibieran educación secundaria la mortalidad infantil se reduciría a la mitad. Las tasas de niñas y adolescentes que se convierten en madres reducirían drásticamente si tan solo pudieran ir seguras a la escuela y colegio.

Nueve de cada 10 países donde la desescolarización es mayor, se encuentran en África. Allí se ha normalizado la practica de casar a las mujeres desde muy chicas. Sin embargo, si asistieran a las escuelas los matrimonios precoces reducirían en un 14% y eso aportaría autonomía a las mujeres.

En Ecuador, no estudiar hace que la red de trabajo infantil crezca cada día más. Aparte que las pone en situación de calle haciéndolas vulnerables para explotación sexual y otras practicas ilegales.

A pesar de los esfuerzos de la ONU, UNICEF, los gobiernos y otras instituciones por tratar de garantizar educación, no es suficiente. Gestionar el acceso a la educación de las niñas es el problema clave que, si se ataja de raíz, resolverá otros de los problemas como la pobreza extrema. Por lo tanto, la lucha por erradicar la desescolarización debe ser una lucha en la que todos aporten, por un mejor futuro para todos y todas. (I)

 

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