Fernanda Carrera: "Delitos sexuales ocupan el puesto número tres en el ranking de los más juzgados"

Violación, abuso sexual, acoso sexual y estupro son los principales delitos de este tipo.
09 de marzo de 2021 06:00

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A pocos días de conmemorarse el 8 de marzo, grupos de delincuentes rompieron la placa que recuerda a las víctimas de femicidio, en Cuenca. Dejan la fotografía de una activista feminista y piden una recompensa por su cuerpo, describe el portal GLBTIQ “Sin etiquetas 96.1”.

A diferencia de otros actos de destrucción en el espacio público, la noticia pasa desapercibida, más allá de quienes nos preocupamos por los Derechos Humanos, un silencio sordo. Un país que vive en otra realidad. Como tema de tesis de maestría, investigué la interacción en plataforma, las nuevas formas de sociabilidad que se produjeron el 8 de marzo de 2017, en plataforma. El día de la mujer trabajadora en el que miles de usuarios de Twitters replicaron el mensaje #LadyTantra, convirtiendo una fecha de reflexión, difusión de mensajes preventivos y marchas de movimientos sociales, en un chismorrerío, violación a la privacidad y banalización del debate público, tratado un hecho privado como si fuera una noticia.

Una cantante cuyo nombre prefiero olvidar, protagonizó una viralización, convirtiendo el himno feminista de “Las Tesis” titulado “El violador eres tú” denuncia globalizada para quienes son todos los responsables de la violencia contra las mujeres, reinterpretándola como una alegoría a situaciones banales.

Aunque existen avances y tomas de conciencia, visibles en la desesperación de los presidenciables por adoptar discursos de género, Algunos hechos parecen denotar que los derechos de las mujeres pertenecen al ámbito de lo trivial para una parte de mi país.

Más allá de las amenazas y las soberanas expresiones frívolas y de extimidad (Odio al goce del Otro) que enfrentamos en la coyuntura actual, el vivir una existencia libre de violencia sexual, es un derecho negado a miles de mujeres, adolescentes, niños y niñas en el Ecuador.

Y se trata de un delito que desdibuja el fantasma del hogar como un lugar seguro, para sus víctimas. Las fábulas de la familia convertidas en cuentos de terror para miles de personas.

Cuantitativamente, no es un problema menor para la sociedad. Con datos del Ministerio de Justicia, fechados a 2017, podemos determinar que los delitos sexuales y contra la integridad reproductivo eran hasta esa fecha la tercera causa de encarcelamiento en el país.

 La primera, el narcotráfico y la segunda, los delitos contra la propiedad. En 2017, la población carcelaria era de 38.559 personas. El 15% de este grupo fue detenido y sentenciado por el cometimiento de delitos contra la integridad sexual y reproductiva de las mujeres.

Configurándose así una radiografía de la cuestión penal que revela una amenaza contra niños, niñas y mujeres, las principales víctimas de estos delitos. Según la Defensoría Pública, los delitos sexuales son todos aquellos que “Vulneran la libertad sexual y reproductiva de una persona, es decir, su libertad para decir sobre su cuerpo, su sexualidad y si tener hijos, cuántos, en qué momento y con quién”. Niños, niñas y adolescentes son considerados como los grupos de mayor vulnerabilidad en estos casos, según la normativa internacional. 

Violación, abuso sexual, acoso sexual y estupro son los principales delitos de este tipo. Según datos de la Policía Nacional, a 2019, en Ecuador se registraba diariamente un promedio de 42 denuncias diarias por violación y acoso sexual a mujeres y menores.

Las autoridades reconocen que existe un subregistro. Más del 83% de los casos se produce en un círculo cercano a las mujeres.

A diario me enfrento a la forma más común de violencia, el acoso callejero. Ser humillada en la calle no es algo nuevo para mí.  

Miles de mujeres, niñas y niños menos privilegiados que yo, viven abuso sexual en sus casas. Ser mujer puede traer en Ecuador una amenaza constitutiva a nuestro cuerpo.

Hoy-Nadie les niega su buena intención, pero es banal- mejor no nos felicites, y pensemos juntos en cómo crear espacios seguros para nosotras. Lugares donde los niños puedan denunciar la violencia y las mujeres puedan pararla, sin que se les vaya la vida en ello. Necesitamos que se aprueben los presupuestos para la aplicación de la Ley de erradicación de violencia contra la mujer y que se fortalezca el tejido social en los barrios, escuelas y colegios.

Lo social está hecho de personas que transmiten mensajes y otras que los modifican. Juntemos la voz en el teclado, para compartir mensajes que ayuden a superar la pandemia de la violencia.

#VivasNosQueremos


*Académica, periodista y activista por los DD. HH.

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