Amor en tiempos de pandemia

El amor maduro es un amor de elección; de elegir compartir, crecer, vivir el disfrute de la compañía.
14 de febrero de 2021 00:30

Las relaciones de pareja pasan por diversos procesos y momentos a lo largo de su existencia, sin embargo, llego una pandemia y este encierro nos afectó a todos. Al parecer, no de la misma forma a todas las personas: las relaciones funcionales sintieron una mejora y lograron volverse un poco más felices; las que ya se encontraban en crisis fueron cayendo en un abismo que los volvió más infelices.

El estrés, la incertidumbre, la preocupación y estar en el mismo espacio la mayor parte del tiempo, sin lograr tener una individualidad y espacio personal, ha conseguido que lleguemos a desear estar lejos de nuestra pareja. Es muy complejo, cuando la comunicación no es un eje saludable de la relación; asumimos las cosas, tomamos todo más personal y sobre todo la expectativa en la otra persona crece mucho más.

La intimidad es otro factor que ha sufrido sus altibajos, y es que para mucha gente la intimidad está ligada con el sexo y no es así, esos momentos privados de compartir con la otra persona (caricias, besos, momentos de ternura) se ven muchas veces interrumpidos por los hijos, las tareas, los teletrabajos sin horas de descanso y nos empezamos a encerrar en una burbuja de la cual difícilmente logramos salir.

El sexo sin duda ha sido el más golpeado, aunque al inicio, las redes sociales saturaban de fotos y mensajes y comentarios de que el encierro iba a avivar la pasión, se tornó distinto con el pasar de los meses. La incertidumbre genera estrés, lo que nos impide pensar en compartir desde ese espacio algo con el otro; muchos expertos consideran que esta sensación ha generado un vacío de ganas de el disfrute del placer y por ende un alejamiento físico con la pareja, súmele esto al hecho de que los abrazos prácticamente están prohibidos por el virus, todo se vuelve más complejo.

En un estudio realizado en diciembre de 2019, especialistas de la Universidad de Texas en Austin, reclutó a 1.200 personas a través de una plataforma en línea. Alrededor de 650 de ellas tomaron parte en dos encuestas posteriores más que se realizaron a finales de marzo y de abril de 2020. En ese período, los contactos sociales en Estados Unidos estaban limitados; también se cerraron las escuelas. De los encuestados, casi dos tercios estaban casados y, en promedio, llevaban unos 13 años de relación. Alrededor del 90 por ciento vivían juntos y más del 40 por ciento tenían hijos menores de edad.

Todos los participantes proporcionaron información sobre lo felices y satisfechos que estaban con su relación, los conflictos de pareja y el modo en que interpretaban las críticas o la falta de atención de su consorte. También se les preguntó acerca de los factores de estrés. A causa de la pandemia, tres cuartas partes se sintieron aislados, un 41 por ciento ganó menos dinero y un 12 por ciento perdió su trabajo.

Algo que llamo la atención en este estudio, es que al inicio la mayoría de parejas no visibilizaron los problemas profundos que venían arrastrando; las cosas cambiaron con el tiempo donde se volvieron más intolerantes y menos comunicativos. Ahora, 11 meses después, la convivencia y el miedo e incertidumbre hace que los problemas que las parejas puedan tener quieran ser solucionados. La pandemia nos lleva a mirarnos un poco más adentro, ya no queremos relaciones a medias y buscamos más ese amor propio que tanta falta nos hace para limitar las relaciones.

Se nos enseñó que sentir placer está mal, que decir cómo me siento en la relación sea considerado como locura. La vida es una sola, la elección de la convivencia es un derecho irrenunciable y si nos toca mirar profundo y sanar hacerlo, no hay nada más triste que convivir con una persona que no valore o no trabaje la relación.

El amor maduro es un amor de elección; de elegir compartir, crecer, vivir el disfrute de la compañía. Por ello, el trabajo personal no es opcional, debería ser una labor a tiempo completo; mientras más me conozca, más me acepte, más me ame, podré amar a esa persona elegida. (O)

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