La propuesta del gobierno manejará un fondo de entre $ 55 y $ 65 millones

31 universidades ecuatorianas, 17 de ellas públicas, ofertan maestrías y doctorados

- 30 de marzo de 2016 - 00:00
Un grupo de 230 magister lograron en el tercer concurso de méritos el nombramiento como docentes de la Universidad de Guayaquil en la ceremonia pasada.
Foto: Cortesía

Una de las metas de la nueva política de becas es desconcentrar los estudios de cuarto nivel, pues la mayoría está en Quito. Esto no afectará a quienes cursan un programa en la actualidad.

Augusta Jiménez estaba nerviosa en la ceremonia de entrega de su nombramiento. Ella ahora será docente titular de la Universidad Estatal de Guayaquil. Junto a Augusta, otros 229 docentes aplicaron a un concurso de méritos y oposición -el tercero en año y medio-para acceder al cargo. Éste tenía como requisito acreditar un título de cuarto nivel.

La ingeniera química recuerda que estudiar una maestría hace 10 años era una utopía en Ecuador. Ella hace 4 años logró seguir un grado de este tipo en la Espol a través de un crédito educativo.

Augusta reconoce que hacer una maestría no es para todos “por su alto costo y la poca oferta en la ciudad”. Ella pagó $ 11 mil. Ella ve como una oportunidad la nueva política de becas, en especial para satisfacer la demanda de posgrados.

En el enlace pasado se anunció la creación de un fondo para todas las universidades (públicas y cofinanciadas), que tengan maestrías y una buena acreditación. En el país según datos de la Senescyt, 31 universidades, 17 de ellas públicas, ofertan estudios de posgrados, ya sea maestrías o PhD. Por ejemplo, la Universidad Estatal de Guayaquil tiene 16 maestrías.

Francisco Morán hace un par de años siguió dos maestrías en esta institución, una de ellas en Educación Superior. Él también ganó el concurso de mérito para ser docente de la institución que alberga el mayor número de estudiantes del país. “Mi economía no me permitía aplicar a otras por su elevado costo, pero creo que este programa de becas ayudará a que más profesionales opten por un doctorado”.  

Concentración de los estudios de posgrado en Quito

Enrique Santos, miembro académico del Consejo de Educación Superior (CES), dice que con la nueva política los posgrados no van a dejar de tener un costo, lo que se plantea es generar becas con mejor rendimiento, y maestrías y doctorados estratégicos.

“Las universidades han funcionado en base a su política, lo que ha coadyuvado a la oferta de programas en la capital y en ciertas áreas. Evidentemente, esto no es sencillo para una persona que vive en una ciudad alejada. Ese concepto hay que romperlo”.

Este fue el caso de Belén Ávalos, quien dejó su natal Riobamba para estudiar un cuarto nivel en Quito. En los próximos meses culminará la maestría en Comunicación y Opinión Pública que cursa en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

La joven, de 25 años, ingresó en la convocatoria 2014-2016 con una beca por provincia.

Cuenta que su maestría está valorada en $ 6.000, pero de acuerdo a la situación socioeconómica la institución hace un descuento en el pago de la colegiatura. En su caso la ayuda fue del 50%. La beca cubre un estipendio mensual de $ 720, de donde le devengan el valor restante de la colegiatura.

Al final no debe cancelar ningún valor por sus estudios y lo que recibe al mes, alrededor de $ 500, lo usa para el pago de arriendo, alimentación y materiales de estudio.

A la joven le inquieta lo que implicará la nueva política. “Me preocupa cómo se van a repartir las maestrías pertinentes para el desarrollo del país. Sabemos que el enfoque prioritario es el cambio de matriz productiva, pero eso va a estudios de enfoque técnico y de ciencias exactas; y en Flacso y la Universidad Andina hacemos investigación de calidad en ciencias sociales”, sostiene.  

Así también Erik Mozo, presidente de la Federación de Estudiantes de Universidades Particulares, aseguró que si bien se busca que se fortalezca la regulación del Estado respecto de los fondos que se utilizan en las universidades, “queremos también que exista un determinado nivel para los estudiantes, que las variaciones de las becas no sean muy drásticas porque eso puede afectar la estabilidad de los alumnos en las instituciones”.

El titular de la Senescyt, René Ramírez, en su visita  a Guayaquil, aclaró que  la propuesta para incrementar el número de becas a nivel  de posgrados y en las universidades cofinanciadas, no afectará a ningún estudiante que se encuentra cursando en la actualidad. Todo se aplicará con los nuevos postulantes.

Aseguró que hubo abuso por parte de varias universidades y “en ese marco estamos buscando un sistema más eficiente. Eso no implica una reducción de la preasignación sino, con los mismos recursos, dar más becas a los jóvenes”.

Con la nueva política se pasará de 14 mil estudiantes a 27 mil, y el fondo de becas tendría un monto de entre $ 55 millones y $ 65 millones, cifras que pueden variar. Santos dijo que desde hace tiempo se ha cuestionado la asimetría en la distribución de recursos y el hecho de que no haya control sistemático de los fondos que se entregan en la universidades particulares que tienen cofinanciamiento.

El año pasado, el Fondo Permanente de Desarrollo Universitario y Politécnico (Fopedeupo) fue de $ 1.500 millones, el cual se distribuyó a las universidades públicas del país y cerca de $ 100 millones fueron a las cofinanciadas.

Por su parte Juan Ponce, rector de la Flacso, explica que en la universidad tienen una política de becas para las 14 maestrías que ofertan. De un total de 20 o 22 estudiantes por maestría, 13 tienen beca completa, es decir con estipendio, que se distribuyen de la siguiente forma: 4 son por méritos académicos;  3 para extranjeros; 3 para estudiantes de otras provincias y 3 para personas con discapacidad.  

“La gran diferencia es que la primera y la última se llenan completamente, pero en cambio las de provincias no. No es porque no hay oferta, sino porque no hay demanda”, aseguró. La Flacso recibe al año $ 15,4 millones en asignaciones del Estado. (I)

DATOS

453 nuevas plazas en 11 facultades de la Universidad de Guayaquil tendrá el cuarto concurso de mérito y oposición que desde el lunes está abierto para los profesionales con estudios de cuarto nivel.  La convocatoria culminará en  mayo.

$3.400 es el costo de una maestría en la Universidad de Guayaquil. Ese fue el valor que desembolsó Francisco Morán para sus estudios en Educación Informal.

En la Flacso, $6.000 es el valor que tiene la maestría en Comunicación y Opinión Pública que estudia la riobambeña Belén Ávalos, quien cursa una beca por provincia.

En Ecuador hay 3 universidades especializadas solo en posgrados: la Flacso, la Andina Simón Bolívar y el IAEN (Instituto de Altos Estudios Nacionales). Las 3 se encuentran en Quito y en conjunto reciben al año $ 32 millones del Estado.

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