Especial

Michelle y Susana, dos jóvenes que aman el trabajo 'rudo'

- 05 de marzo de 2017 - 00:00
Fotos: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

Ellas están inmersas en proyectos, como el Apolo, que ejecuta la construcción de 2 lanchas guardacostas para la Armada.

Michelle Yagual Barona y Susana Astudillo Vera, ambas de 21 años de edad, no solo son compañeras en el Instituto Tecnológico Superior Simón Bolívar, de Guayaquil, sino que también, hace dos meses, lo son en su lugar de trabajo. Ellas laboran en Astilleros Navales Ecuatorianos (Astinave EP).

La primera estudia Electricidad en Potencia y la segunda, Mecánica Naval. Pese a que están en carreras distintas, la experiencia de compartir el aula de clases con varones y escoger una especialización donde comúnmente convergen los hombres, no les ha sido impedimento para destacar en una rama técnica.

Ambas jóvenes, quienes cursan el tercer semestre, ingresan a su jornada laboral a las 08:00 y se retiran a las 17:00. De ahí continúan con sus estudios por la noche.

Michelle se enteró que en Astinave EP había oportunidades de trabajo a través del presidente del Consejo Estudiantil. A ella siempre le atrajo la electricidad, pues ese gusto lo heredó de su padre, quien es mecánico industrial. “Me llamaba la atención todo lo que él hacía. Cada que tenía un ‘cachuelo’, yo estaba atrás como su secretaria; hacía puertas, ventanas, instalaciones eléctricas...”.

Cuando llegó por primera vez a los astilleros se sintió nerviosa, ya que la mayoría de colaboradores de allí son hombres. Sin embargo tampoco fue la novedad, pues ya vivió esta experiencia en el colegio y ahora en la universidad.

“En mi curso soy la única mujer, así que me fui familiarizando. He crecido en un entorno de varones; la mayoría de mis primos son hombres, así que no me fue tan difícil adaptarme”.

En su familia, cuenta Michelle, nadie escogió una carrera técnica así que le apostó a la Electricidad con mención en Potencia. “Al principio mis compañeros se sorprendieron; a veces se les olvida que hay una mujer en clases, pero qué le vamos a hacer (se ríe)”.

Para ella el ambiente de trabajo es excelente y en dos meses ha participado en dos proyectos: el Apolo y ahora está en el Júpiter. “Me siento cómoda, el miedo ya se fue”.

Ella se desempeña en todo lo que tiene que ver con el área de cableado, verificación de conexiones eléctricas. “A veces se necesita hacer el diseño de una base de caja de paso y nosotras los hacemos”.

La aspiración de esta joven es convertirse en tecnóloga, seguir una ingeniería e ingresar a la Marina. “Me gustaría navegar; quisiera recorrer todo el mundo, me atrae mucho el mar”.

Michelle Yagual no le tiene miedo a la electricidad, pero toma sus precauciones. Ella labora al interior de las naves en construcción, donde verifica las instalaciones y cableado.

De lo contable a los motores

A diferencia de Michelle, su compañera de labores, Susana, luce nerviosa, se frota las manos al hablar, pero una vez que muestra su sitio de trabajo recobra la confianza.

Ella llegó a esta empresa, según cuenta, por medio de una pasantía y luego la llamaron para laborar. “Mi carrera es dual, son prácticas y clases a la vez. Estoy en el área de motores”.

La profesión que sigue es Mecánica Naval. Al llegar al Simón Bolívar y toparse solo con varones confiesa que se sintió rara al inicio, pero con el pasar del tiempo se fue acostumbrando. “Todos son muy amigables”.

Menciona que su padre siempre le inculcó instruirse en carreras técnicas, aunque al principio su madre no estuvo de acuerdo, pues quería que su hija se especializara en contabilidad.

“Mi mamá decía que (las carreras técnicas) eran para hombres, pero es algo que me apasiona, que me gusta mucho, mi papá es ingeniero industrial”.

Astudillo ejecuta sus labores en la embarcación Júpiter, en lo que es el sistema de propulsión y alineación; también en la Cristóbal, en la alineación del motor y de la línea de eje.

Comenta que los primeros días sus compañeros tenían un trato de hombres, pero que ahora se abstienen de hacer ciertos comentarios. “Ven a una mujer y se quedan con la palabra en la boca (se ríe)”. Para ambas este es su primer trabajo. (I)

Susana Astudillo trabaja con motores. Su aspiración es obtener un título en Ingeniería Industrial como su padre. Mientras tanto estudia y trabaja en lo que le gusta.

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