Le Boréal, el crucero francés que navega de polo a polo, atracó en Guayaquil

- 09 de abril de 2017 - 00:00
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Más de 200 pasajeros surcan los mares a bordo de este ‘hotel’ 5 estrellas, del armador Ponant.

Ingresar al crucero Le Boréal es como hacerlo a un hotel 5 estrellas, con la diferencia de que este pasa la mayor parte del año navegando de polo a polo. No en vano esta embarcación francesa  fue galardonada por la Asociación Europea de Cruceros con el reconocimiento Best New Comer of the Year 2010 y recibió una medalla de oro por su elegancia, personalidad y equipos innovadores.

Este barco estilo yacht-boutique vanguardista es el primero de una nueva generación de navíos del armador francés Ponant. Tiene un peso de 10.944 toneladas, 142 metros de eslora, una manga de 18 metros, y capacidad para 264 pasajeros y 139 tripulantes.

El pasado 30 de marzo, Le Boréal atracó en el muelle 6 del puerto marítimo de Guayaquil. Allí permaneció hasta las 18:00 a la espera de que suba la marea para zarpar hacia el canal de Panamá, en su ruta de retorno a Europa. Desde noviembre del año pasado se desplazaron hasta Chile y luego emprendieron un viaje de 3 meses hacia la Antártida; una travesía que cautivó a más de 200 turistas.

El capitán del crucero, Etienne García, un hombre jovial, dio la bienvenida a sus invitados entre los que figuraron el embajador de Francia en Ecuador, Jean-Baptiste Chauvin; la directora general de Air France KLM, Marie-Noëlle Landázuri; el cónsul de Francia en Guayaquil, Thierry Souet; y representantes de la Academia y empresas privadas.

“Este es un crucero que se especializa en travesías polares. Cambiamos el puerto de Manta por el de Guayaquil, porque es mucho más conveniente para los turistas que vienen de Europa o que se embarcan aquí”.

García sostuvo que hacer una corta escala en Guayaquil era enriquecedor para el personal del barco porque no solamente les permitía establecer conexiones que podrían concretarse en el futuro (refiriéndose a alianzas), sino también conocer más de la gente vinculada al medio. “Cosas que serían eventualmente interesantes para los pasajeros”.

Su breve discurso lo dio en francés y en la traducción al español lo ayudó la representante de KLM.  Él destacó: “Además de Ecuador, hay otros países, como Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, que son interesantes mercados y nichos que podemos desarrollar conjuntamente”.

Enfatizó que cerca del 50% de turistas del barco eran clientes francófonos y el otro 50% correspondía a varias partes del mundo. Para Landázuri, en la alianza que KLM mantiene con la línea de cruceros Ponant, prima la personalización del servicio.

En un ambiente de camaradería entre los invitados, el embajador Jean-Baptiste Chauvin agradeció por la iniciativa de establecer acuerdos entre la institución a la que representa, KLM y Le Boréal, ya que esto les permite mostrar la oferta turística francesa con un crucero de lujo. “Es un barco pequeño donde la gente se puede relacionar en un ambiente relajado”.

Sus espacios

El capitán García guió a los visitantes por las instalaciones del barco que cuenta con 7 pisos, 2 restaurantes, un gimnasio, un spa, una sala de teatro similar a las de cine, piscina, sala de lectura, de entretenimiento, biblioteca, bar y salón de baile. El 95% de los camarotes tiene balcón; y hay una boutique.

Previamente al recorrido, García ofreció un brindis (coctel Diplomatic Power) a los asistentes presentando el crucero, tal y como lo hace cuando empieza la travesía con los turistas.

Christel Bonomme es parte de la tripulación. Ella es la encargada de las excursiones (guía) de los pasajeros; lleva 3 años experimentando vivir por meses en el mar.

La mujer, de 31 años, y oriunda de Lyon, Francia, catalogó su labor como “una experiencia buenísima”, ya que “trabaja con todo el mundo”.

En cambio, Laurence Fischer, de 33 años y también proveniente de Lyon, es la fotógrafa oficial de Le Boréal.

Lleva 6 meses graficando cada momento significativo, así como todos los lugares que visitan. Hace 2 años se incorporó a la compañía Ponant, el único armador francés de cruceros.

“Me gusta mucho viajar porque conoces gente muy interesante y podemos visitar muchas partes del mundo”.

En octubre del año pasado, antes de que el crucero emprendiera el viaje hacia la Antártida, también hizo escala en Guayaquil. Esta corta estadía fue aprovechada por la francesa para conocer un poco la ciudad. Expresó que quedó fascinada con “un barrio donde hay muchos artistas”. De inmediato se le mencionó que era Las Peñas, a lo que asintió con una sonrisa.

Y en esta segunda ocasión quiso regresar al mismo lugar, pues comentó que la vez anterior no tuvo mucho tiempo para hacer fotografías.

Fischer lleva 10 años con esta profesión y antes de formar parte del Ponant trabajó en revistas, sacó retratos en bodas y toda clase de eventos.

Sorprendida por el trato con los guayaquileños, destacó:  “Aquí la gente habla tan fácilmente, no es como en Francia”.

Ella se fue enamorada de Las Peñas. “Es un barrio con diversidad de colores; me gustó mucho”.

Para Nathan Touiccer, de 21 años, fue la primera vez que llegó a Ecuador. El joven, nacido en Northwest (Carolina del Norte), lleva 5 meses prestando servicio como caballero del crucero. Es el responsable de atender los 2 restaurantes: el Gastronomic y el Grill, “y donde lo necesiten”.

En el poco tiempo que lleva a bordo, dijo haber conocido muchos países y consideró que su   trabajo es fascinante, pues le permite visitar diversos lugares.

Impulso al turismo

Otro de los invitados a la llegada del Le Boréal fue José Ochoa, presidente de la Federación Hotelera de Ecuador.

Él mencionó que a este gremio le interesa que aumente el flujo de turistas internacionales, y mucho más si se trata de europeos. “Realmente todo lo que tiene que ver con cruceros y con los pasajeros que desembarcan (hacen escala) y pasan el día aquí en Guayaquil nos interesa; ellos hacen gastos y esto motiva la inversión en todo sentido. Es muy bueno para la ciudad”.

Ochoa sostuvo que ojalá no sean pocos los cruceros que lleguen al país, sino más bien que se incremente. “Pero para eso necesitamos conectividad”.

“Guayaquil es una ciudad que tiene muchos atractivos, mucho comercio, y realmente la conectividad es fundamental para el desarrollo del turismo”.

El empresario afirmó que el manejo del turismo nacional debe tener mayor participación y más promoción a escala internacional.

“Eso es lo que tal vez falta, y  el nuevo Gobierno tiene que dedicarse a hacer campañas en las principales ferias en Europa, donde no hemos estado”.

Según Ochoa, este sector del mercado requiere de un segmento medio alto que desee invertir y consideró que el europeo es el adecuado.

“Hay mucho que ofrecer; este es un país tan pequeño con una gran diversidad gastronómica, incluso en el ámbito hotelero no somos caros. Aquí hay más seguridad, tranquilidad, la riqueza cultural es impresionante”.

En cuanto a la seguridad, a Laurence Fischer, al visitar nuevamente el barrio Las Peñas, además de llamarle la atención el arte, también lo hizo la presencia de uniformados en el sector. “Hay policías por todas partes”. (I)

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