Las mujeres manabitas siembran mangle rojo

- 02 de agosto de 2018 - 00:00
La siembra se realizó por cuatro horas en medio de un clima frío, pues el cielo estuvo cubierto por las nubes y el viento que sopla es helado.
Foto: Patricio Ramos / El Telégrafo

El colectivo Unión de Mujeres “Los Perales”, de San Vicente, trabajó junto a 180 voluntarios que llegaron desde varios sectores de la provincia a la zona.

Las mujeres manabitas ponen el ejemplo en la reforestación de la isla Corazón, ubicada en el estuario del río Chone, al noroeste de la provincia.

Veinte integrantes del colectivo Unión Nacional de Mujeres “Los Perales”, cantón San Vicente, sembraron el pasado 26 de julio, con la ayuda de otras 180 personas, 500 plántulas de mangle rojo en un área de dos hectáreas, en los alrededores de la isla Corazón, ubicada entre los cantones Tosagua, Sucre y San Vicente.

“Cuando se protege a la naturaleza los turistas llegan con más frecuencia a visitar la zona de los manglares”, comentó Gladys Vélez, presidenta del colectivo.

La activista dijo que la zona se ha convertido en un importante hábitat para aves acuáticas, crustáceos y peces.

La siembra en la isla Corazón forma parte de las actividades programadas a propósito de  la celebración del Día Mundial del Manglar, indicó  Vicente Zavala, director del Ambiente en Manabí.

El funcionario explicó que desde el 2000 hasta la fecha se han reforestado tres hectáreas (ha), las que se suman a las 2.811 ha que forman parte de la reserva y que incluye el cuerpo de agua.

El lugar es el hogar de una colonia de fragatas y, además, paradero de aves migratorias que llegan todo el año. Los habitantes de las comunidades de Salinas, Portovelo y Puerto Portovelo, que participan en el mantenimiento de ese ecosistema, han aprendido que cuidar el ambiente es garantizar el flujo de turistas, aseguró Zavala.

Mariana Gurumendi, una turista que llegó desde Manta, destacó la importancia de reforestar el manglar para la conservación de la flora y fauna de la zona.

“Nos habían comentado algunos amigos de este lugar, pero se quedaron cortos pues los paseos en bote a remo entre la espesura del manglar son únicos. Se pueden observar aves, cangrejos, entre otras especies”.

Las plántulas de manglar utilizadas en la siembra fueron reproducidas durante cuatro meses en un vivero creado por las comunidades, y luego trasplantadas.

En la zona del estuario, los comuneros viven de la captura de camarón, cangrejo y peces, especies que abundan.

Los turistas pueden observar la faena de los pescadores, quienes arrojan sus atarrayas (redes) hacia el agua. En un lance pueden capturar hasta una libra de camarón que algunas veces llegan junto a varios peces de carne blanca. (I)

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