Día de la Mujer

María Fernanda Naranjo: "Una vez una señora mayor me gritó 'machona'"

- 08 de marzo de 2018 - 00:00
María Fernanda Naranjo, vicealcaldesa de Ambato
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Las diversas habilidades de la figura femenina, a decir de esta deportista, madre y política ambateña, la capacitan para generar una sociedad con mayores matices.

María Fernanda Naranjo, destacada atleta, activista y concejal de Ambato, en diálogo con EL TELÉGRAFO explica los principales estereotipos que por décadas han frenado el desarrollo de la población femenina y ciertas claves para revertir este efecto negativo así como para derribar algunos estigmas.

¿Cómo conceptúa a la mujer?
Una flor. Por siglos se nos ha descrito con esta frase, pero de forma errada. Analizando detenidamente, una flor es hermosa, frágil y armónica. Pero además es un referente de fuerza, porque sus robustos tallos la mantienen firme pese a los vientos; perseverancia, ya que en verano sus raíces buscan incansablemente agua para no morir deshidratada y amparo, pues la rosa tiene espinas con las que se defiende de la mano destructora.

¿Considera que la sensibilidad femenina las limita?
Para nada. Biológicamente tendemos a ser sensibles y emotivas, no obstante esto -que antes era visto como limitante para desempeñar ciertos cargos- en realidad es indispensable para tomar decisiones humanas y solidarias y para la consolidación de un mundo lleno de matices.

¿Es esa la razón que permitió la incursión en política?
Sin duda. Este espacio vital estuvo por muchos años dominado por un patriarcado que se heredaba, en el caso de las monarquías, que subestimaban a la figura femenina y a la vez reducían su actividad a los roles de madre, ama de casa y educadora. Pese a que todas las mujeres a diario desempeñamos estas labores, nuestra capacidad nos faculta para realizar muchas más.

¿Subsiste esa ideología de siglos pasados?
En parte sí. Volviendo al ejemplo de las monarquías, en este modelo de gobierno, sobre todo antes de los años 1800, las reinas eran la figura bella de un país, la ‘cara bonita’. Y lastimosamente esto se convirtió en un estigma pues si bien la soberana de una ciudad hace labor social y voluntariado, aún algunas personas las consideran solo el ‘rostro bonito’ de una urbe. Hay que derribar este estereotipo, la mujer debe ir más allá de solo acciones solidarias y no porque sean negativas, sino porque tenemos muchas otras habilidades.

¿Está en contra de los concursos de belleza?
No. De hecho en 2008 participé como candidata a reina de Ambato y conseguí el cargo de señorita patronato municipal. Justamente, con esta experiencia puedo afirmar que desde los reinados se puede luchar contra los problemas sociales, buscar mejores condiciones de vida de sectores vulnerables y sobre todo desarrollar propuestas en favor de las ciudades.

Como edil ¿ha identificado actitudes machistas?
Sí. Años atrás, en cierta ocasión un concejal de mayor trayectoria y edad interrumpió mi intervención en plena sesión de Concejo con argumentos machistas. Ante esto abandoné el lugar y tras mío salieron la mayoría de ediles, en señal de respaldo. Sin embargo, nunca he dejado que este tipo de agresiones me dejen fuera de grandes proyectos para mi ciudad. Es triste que las mujeres fomenten el machismo; hace años durante un torneo de ciclismo, una señora mayor me gritó “machona”, lo cual deja ver la ideología con la que fueron formadas nuestras madres y abuelas. (O)

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