Maratónica audiencia en el caso Serrano

16 de octubre de 2012 - 00:00

La Sala de Audiencias número 5 en la Corte Provincial de Justicia del Azuay resultó muy pequeña para albergar a decenas de personas que llegaron para presenciar el desarrollo de la audiencia preparatoria de juicio que se sigue por la muerte de Juan Antonio Serrano, hermano del ministro del Interior, José Serrano, hecho ocurrido en Cuenca el 2 de septiembre anterior.

Aunque el inicio de la audiencia estaba prevista para las 09:30, los imputados llegaron a las 08:00, ingresaron por el parqueadero subterráneo e inmediatamente fueron hasta la sala en medio de un fuerte resguardo policial.

En la puerta de ingreso al lugar se aglomeraron familiares de los implicados, miembros de la Policía y gran cantidad de curiosos que llenaron el tercer piso desde las 08:30.

Debido al reducido espacio (en el lugar no caben más de 50 personas), la Policía cerró las puertas de la sala, lo que fue rechazado por los abogados y ciudadanos que trataban de mirar de cerca lo que sucedía en el interior.

Forcejeos y cruces de palabras se produjeron a las 09:40, cuando abogados de la parte acusadora trataron de ingresar, pero los uniformados lo impidieron con el argumento de la falta de espacio.

Durante la audiencia, que se extendió por más de siete horas, hubo tres recesos, los cuales fueron pedidos por los abogados. En estos se notaban rostros de cansancio; no obstante, no dejaron de preparar las estrategias jurídicas.

El abogado de la familia Serrano, Caupolicán Ochoa, pidió durante ese tiempo que las personas detenidas sean juzgadas por asesinato y no por homicidio simple y no intencional, como solicitaron los abogados de los jóvenes acusados que durante este tiempo permanecieron en la sala.

Luego de presentar los detalles y pruebas de la investigación, la fiscal Rocío Polo requirió al juez Fernando Loyola que uno de los jóvenes sea acusado como autor y culpable de la muerte del fotoperiodista Juan Antonio Serrano, tres como cómplices de los hechos registrados en la madrugada del 2 de septiembre y el último como encubridor de todos los hechos se sangre que se dieron.

Mientras tanto, en la parte baja del edificio, familiares y amigos de los implicados repartían flores rojas con la leyenda: “Justicia para Juan Antonio. Justicia para Jorge Luis y Martín”. Hasta las 17:30 de ayer continuaba el proceso de la diligencia judicial.

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