Los alimentos ancestrales activan la economía local

16 de febrero de 2013 - 00:00

Mariana Auquilla  mantiene su optimismo luego de superar una leucemia, dos fracasos empresariales y haber sobrevivido seis meses con un quintal de arroz, uno de azúcar y 20 libras de máchica (harina de cebada tostada). Inclusive llegó a preparar sopa con hojas de ortiga, y su hijo, David Lema, corrobora el hecho agregando que dicho plato es sabroso y saludable.      

Fue él quien invitó a la ministra de Industrias, Verónica Sión, para que conociera el proyecto de trabajo solidario que inició con su madre, el cual permite subsistir a 200 familias. El emprendimiento fue formado poco a poco, sin conocimientos empresariales, pero con  fe en el trabajo de la gente y una buena dosis  de sentido común.

Las  familias beneficiadas pertenecen a los cantones chimboracenses   de Guamote, Alausí, Chunchi, Guano y algunas parroquias.

Auquilla forma parte de la red de Transformadores de Alimentos del Ecuador (TAE), que sorprendió gratamente a la ministra Sión.

Esta red  está integrada por la Corporación de Taitas y Mamas  Yachas de Chimborazo, que asesora en el uso de plantas y productos agrícolas; la Red Nacional de Ferias Ciudadanas, que entrega la materia prima; la Asociación de Desarrollo Comunitario Stella Maris, que colabora con capital humano, y SOY SAN, que elabora los alimentos exclusivamente con productos ancestrales andinos como ocas, papas, mashua, quinua, amaranto, etc.

“Somos humildes trabajadores que tenemos fe en el país, que fortalecemos el concepto de trabajo en familia, que aprendemos de la solidaridad y hacemos las cosas con alegría. Tenemos grandes deseos de superarnos”, afirmó  Lema. 

No obstante dijo que en una sociedad en donde los productos orgánicos  no son una prioridad y se prefiere la comida industrializada no es fácil mantener una empresa que produce leche vegetal de quinua y soya; empanadas de champiñones; ceviche de soya; yogur natural; bocaditos de quinua; pan fortificado de quinua, chocho o amaranto; carne vegetal o galletas de amaranto. 

SOY SAN es la empresa “madre” y constituye el sueño de Marianita, una mujer  que se siente contenta de que a sus 56 años vaya tomando forma una empresa que no solo le permite mantener a sus hijos y darles estudio, sino ayudar a otras familias a progresar.
 En un portal ubicado junto a la tradicional Botica Bristol,  en la calle Larrea y Primera Constituyente (Riobamba),  pueden adquirirse estos productos.  

“Las mujeres siempre tienen problemas para conseguir trabajo y nosotros damos de comer a nuestros hijos. Por eso se formó esta empresa; nos gusta trabajar con lo que tenemos, nacimos para triunfar y seguiremos adelante”, dijo con seguridad la fundadora de SOY SAN.

Este proyecto busca trabajar en el tema de alimentación saludable y económica, propender al rescate de alimentos tradicionales, con propiedades nutritivas y de fácil acceso en los mercados de Riobamba (en particular) y Chimborazo (en general).

La ministra Sión ofreció procesos de capacitación y asistencia técnica desde el organismo que dirige para enlazar a otros proveedores y generar un valor agregado de los productos como una clave para mejorar el negocio.

“Se debe dar la importancia debida a estas alianzas comunitarias, constituirlas legalmente para que ello facilite los otros instrumentos de apoyo como el financiamiento y así mejorar la infraestructura productiva”, señaló la funcionaria, quien también   resaltó la importancia de la capacitación de estas microempresas para avanzar en procesos de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM).

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