Las prácticas de cultivo mejoran en 30 comunas

16 de marzo de 2013 - 00:00

La segunda etapa del proyecto Minga Sumak Kawsay se inició con la entrega de  insumos a 600 agricultores de cuatro cantones de la provincia de Chimborazo.

En la plazoleta de la iglesia de Balbanera, en el cantón Colta, se entregaron   semillas, fertilizantes y un silo para almacenar granos y herramientas agrícolas.

El proyecto, que es ejecutado por el Consejo Provincial de Chimborazo con  el apoyo del Gobierno del Japón, busca afianzar la seguridad alimentaria impulsando cultivos orgánicos, y mejorar la producción de los agricultores. Además, se quiere  motivar el intercambio de saberes propios y  el fortalecimiento de  capacidades locales.

La primera etapa, que tuvo una duración de tres años, permitió capacitar e instruir a los 600 agricultores que habitan en 30 comunidades; es decir que se escogió a 20 agricultores por cada sector involucrado. Ellos  tienen la obligación de propagar los conocimientos obtenidos entre sus familias,  allegados y vecinos.

Como parte de la segunda fase se entregan semillas fortalecidas de papa, cebada, quinua, haba y algunas hortalizas, para que sean sembradas en cada minifundio.
Hermel Tayupanda, Alcalde de  Colta, afirmó que este tipo de acciones permite mejorar la calidad de los alimentos que se producen en ese cantón. “Nuestro interés es progresar, que nuestro producto se comercialice en diferentes lugares del país”, sostuvo.

Por su parte, Alejandro Guanolema, Coordinador del proyecto,  señaló que en estos tres años de ejecución ya se han obtenido resultados positivos. “Vemos que los agricultores han cambiado sus formas tradicionales de cultivo a uno más moderno; por ejemplo, siembran nuevas variedades, nuevos productos o  rotan sus sembríos para evitar la extenuación de la tierra”.

La comunera Piedad Guamán también aseguró que se ven cambios positivos. “Hemos notado que nuestras tierras rinden más, las papas son más gruesas y ganamos algo más  de dinero. Además, estos productos ya no tienen muchos químicos por lo que el precio es mejor”, señaló.

“Al principio  teníamos  dudas, pero hemos visto que nos ha ido bien, y ahora, más personas quieren unirse al proyecto”,  resaltó por su lado  Segundo Colcha, otro participante de Minga Sumak Kawsay.

Agapito Muñoz, Coordinador de Fomento Productivo del Consejo Provincial de Chimborazo, indicó que en las 30 comunidades participantes se   están    implementando granjas integrales con    cultivos de papa, quinua y cebada.

“Estamos apoyando lo que la gente prioriza según la potencialidad de la zona. Estamos implementando  cortinas rompe vientos e  ingresando especies animales menores, para utilizar sus desechos como abono orgánico, en la búsqueda de generar una agricultura natural; y hasta el momento tenemos buenos resultados”, señaló.

El funcionario reconoció la importancia de los conocimientos ancestrales de los agricultores; pero añadió que si estos se suman a la capacitación y asistencia técnica, se mejoran las prácticas de siembra y cultivo.

La asociatividad será también una parte fundamental de la segunda etapa del proyecto pues, según estudios realizados por el Gobierno de la Provincia, los agricultores son minifundistas con un promedio máximo de una hectárea y media por familia. Y “por ello es necesario que las personas se agrupen de acuerdo con los productos que siembran. Así será posible encontrar nuevos mercados y vender los productos a un precio justo”, concluyó Muñoz.

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