La producción orgánica es buen negocio en Cotopaxi

17 de febrero de 2013 - 00:00

En la parroquia   Toacaso, perteneciente al cantón Saquisilí,  desde hace aproximadamente 40 años  más de una quincena de agricultores se dedican a la producción de alimentos  orgánicos. Estos son vendidos tanto en la feria local  como en los mercados de varias ciudades del país; mientras que el 40% de dichas cosechas son destinadas  para el consumo interno.

Entre los productos que usualmente son sembrados por los pobladores están: lechuga, espinaca, zanahoria, remolacha, acelga, papa, coliflor, nabo, cilantro y varios tipos de col,   entre otros. Y todos son cultivados con abono orgánico.

Fabián Catota, agricultor con 18 años de experiencia, explicó que el proceso para obtener el abono orgánico  consiste en mezclar las heces  de animales (pueden ser de reses o cuyes) con desechos orgánicos, remojar el resultado a menudo, para que en dos meses el fertilizante pueda ser utilizado.

Catota recuerda que hace varios años (no precisó el tiempo), sacaban a la venta cada semana alrededor de 80 a 90 cajas de diferentes productos, previamente procesados, para su expendio. Esto generalmente en base de pedidos previos.

Ángel Llamuca, agroecólogo y funcionario del Ministerio de Agricultura, Ganadería Acuacultura y Pesca (MAGAP), brinda junto con  otro profesional, a través del programa “Hombro a Hombro”,   asistencia técnica a los agricultores de la zona.  Y este mismo proyecto se ejecuta en las 33 parroquias rurales de la provincia de Cotopaxi.

“La agroecología en este sector sí está funcionando”, afirmó,  aunque reconoció que existen casos de pobladores que siembran el producto a gran escala, utilizando herbicidas para matar las flora silvestre, porque  creen que así obtendrán mayor rendimiento.
Hace 22 años, Llamuca llegó a Toacaso desde la vecina provincia del Chimborazo. Y según él, desde ese  tiempo,   los pobladores ya se dedicaban a la siembra orgánica.

“Antes había incluso más personas que lo hacían sin químicos”, sostuvo.
“La finalidad es cuidar, en primer término, la salud alimentaria de nuestras familias, pero también es importante entregar al mercado otra parte con el fin de generar ingresos”, añadió.

Desde los sectores de Pilacumbi, Rasuyacu y otros  son llevados los productos al mercado mayorista de Latacunga, a Quito, a la plaza Pachano en Ambato, y a los siete mercados locales reconocidos en el ámbito turístico por su diversidad. A criterio del funcionario, la acogida de los productos  es excelente. “Hay amas de casa o compradores que buscan nuestros productos; sienten la diferencia con lo convencional y prefieren lo nuestro”. afirmó.

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