La nostalgia invadió a los ex trabajadores del tren en Chimborazo

03 de febrero de 2013 - 00:00

Con similar premura con la que María Cajas pedía al betunero que limpiara los zapatos de su hijo David, brequeros, mecánicos, guías y el maquinista ponían todo en orden en Guamote el lunes pasado, para que el tren cubriera el tramo entre ese cantón y la parroquia Huigra, ambos en Chimborazo. El tramo con el que concluye la rehabilitación del recorrido original del ferrocarril.

Autoridades nacionales y locales, invitados, periodistas tomaban ubicación en los vagones que lucían impecables. Pero el mejor sitio lo ocuparon un grupo de ex trabajadores ferroviarios, quienes afirmaron sentir emoción y nostalgia, sentimientos que al termino del viaje incluso se trocaron en lágrimas.

“Nosotros trabajamos muchos años por estas vías y en estas estaciones ferroviarias, cuando el tren dinamizaba la economía del país y unía la Costa con la Sierra. El movimiento en Huigra era tremendo, porque se cruzaban dos rutas, era un punto de descanso, comida y una alegría total con la llegada del tren”, recordó Ángel Córdova, un columbeño de 81 años.

Isabel Caizaguano fue la guía de turno, quien detalló aspectos ferroviarios e históricos relacionados con la ruta: las características de cada una de las estaciones (Palmira Tixán, Alausí, Sibambe) y el entorno que se admiraba a través de las ventanas de los coches.

Mientras eso sucedía, los compañeros de Isabel entregaban desayunos y bebidas frías y calientes a los pasajeros. El tren iba lento, pues aún está a prueba; mediante señas de sus brazos, el brequero Alfonso Quimzo se comunicaba con el maquinista, reportándole novedades de la ruta y velocidades adecuadas.

En cada estación, la gente dejaba de lado sus actividades para saludar con sus manos y mostraba una sonrisa a los viajeros, una costumbre que no se ha perdido.

Al pasar por el sector denominado Bola de Oro, los ferroviarios jubilados se mostraron admirados, registraron imágenes en sus cámaras de fotos y filmadoras y comentaron que siempre fue un sitio que dio problemas al paso del tren. Entre ellos recordaron anécdotas ferroviarias y a las guapas hijas de la familia Galárraga en Alausí en medio de pícaras risas.

Jorge Eduardo Carrera, gerente de la Empresa Ferrocarriles del Ecuador, les explicó a cada uno de los pasajeros las obras ejecutadas y les pidió sus recomendaciones.
Alausí recibió con música de su banda el paso de la locomotora y luego de un programa de inauguración, el recorrido continuó mientra el cambio de vegetación era evidente ante los ojos de los viajeros: plantas y flores del subtrópico formaban otro paisaje.

Llegar a la Nariz del Diablo, “el tramo ferroviario más difícil del mundo”, y bajar a la estación de Sibambe representó un privilegio. El paso por los túneles trajo emoción y adrenalina y en pocos minutos se llegó a Huigra. El calor obligaba a dejar la ropa y en ese sector, la fiesta era mayor todavía, pues la gente parecía no creer aún que el viejo tren está de vuelta.

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