Los importadores de hortalizas peruanas deben presentar documentos fitosanitarios

En El Oro hay 16 pasos clandestinos por los que entra cebolla peruana

- 26 de octubre de 2016 - 00:00
Pese a los controles que realiza la Unidad de Vigilancia Aduanera, el ingreso de la cebolla es continuo.
Foto: Fabricio Cruz / El Telégrafo

Desde el 13 de octubre los operativos del Senae son más estrictos en Huaquillas y Arenillas. En Loja se mezclan el producto nacional y el de contrabando.

La Unidad de Vigilancia Aduanera (UVA), del Servicio Nacional de Aduana (Senae), refuerza los controles en la frontera de la provincia de El Oro para hacer efectiva la prohibición de transportar cebolla de procedencia peruana.

Según Hernán Solís, director de Aduana de la zona de Huaquillas, las incautaciones son a diario y sobrepasan los 300 sacos de cebolla y ajo de origen peruano.

El funcionario explica que fueron identificadas 16 vías clandestinas por donde ingresa el contrabando, todas entre los cantones de Huaquillas y Arenillas.

Sin embargo, informó que el problema mayor no ocurre en El Oro, sino en la provincia de Loja, donde descubrieron que la cebolla producida en territorio lojano es mezclada con la peruana, por lo que es difícil detectar el contrabando, pues los agricultores de esa provincia tienen los permisos legales.

La semana pasada, en la vía Panamericana de Arenillas fueron incautados 330 sacos de cebolla camuflados en un camión y una camioneta; el producto tenía procedencia peruana.

El funcionario del Senae cuenta que, en la mayoría de los casos, el contrabando de cebolla y ajo no excede las 10 remuneraciones básicas en costo, por lo que no procede la detención, solo la incautación de la mercadería.

“Los operativos son diarios, no solo para controlar el contrabando de cebolla, sino de todo tipo de productos. Las redadas se dan en vías habilitadas y en las no habilitadas”, informó Solís.

En los mercados de Machala se evidencia que la cebolla de procedencia peruana es la más vendida. “La peruana (cebolla) es la que se mantiene más tiempo, puede durar hasta un mes, mientras que la ecuatoriana en cuatro días empieza a dañarse”, indicó María Encarnación, quien tiene un puesto de verduras en el mercado central de la capital orense.

Pese a ello, las amas de casa prefieren la cebolla ecuatoriana procedente de la Sierra, debido a que el sabor es mejor que el de la peruana. “No hay comparación, la cebolla de Perú es verdad que dura más, pero la ecuatoriana da un buen sabor a la comida”, aseguró Margarita Segarra, ama de casa que hace las compras semanales los lunes.

Los comerciantes, sin embargo, cuentan que los mayores clientes son los dueños de tiendas y marisquerías y ellos buscan la peruana.

Desde el pasado 13 de octubre, el Senae suspendió la autorización de importar hortalizas peruanas, como ajo, cebolla roja y perla, tras detectarse que son portadoras de plagas.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) requirió al Servicio Nacional de Sanidad Agraria de Perú (Senasa) que tome acciones correctivas   para que no se altere el comercio entre los dos países.

Sin embargo, al no tener respuesta, la entidad procedió a la suspensión de la emisión de permisos fitosanitarios de importación a estas mercancías, requisito indispensable para su ingreso al país.

La prohibición de importación es considerada tema de soberanía alimentaria, garantizada en el artículo 13 de la Constitución de la República, por lo que no se permitirá el ingreso de este tipo de productos por ningún paso habilitado. Los ingresos clandestinos conocidos son bloqueados. (I)

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