El clima de este sector del norte de manabí es tropical húmedo; la jurisdicción tiene una superficie de 1.343,1 kilómetros cuadrados

El verdor envuelve al productivo Flavio Alfaro

- 12 de julio de 2015 - 00:00
Lo verde de la naturaleza que envuelve a Flavio Alfaro atrapa a sus visitantes. Estas tierras son aprovechadas para realizar diversos cultivos, entre ellos de cítricos y cacao. Foto: Rodolfo Párraga / El Telégrafo

El clima de este sector del norte de manabí es tropical húmedo; la jurisdicción tiene una superficie de 1.343,1 kilómetros cuadrados

Son las 17:20 de un martes en Flavio Alfaro. En los portales y en el parque central los niños juegan mientras los adultos conversan luego de una jornada de trabajo.

Todo el día hay gran circulación. El comercio, sobre todo en la vía principal, es imparable. Por allí pasan los autos de turistas y buses intercantonales.

Oreste Muñoz, uno de sus habitantes, cuenta mientras está sentado en los exteriores de una tienda, que la gente en este cantón se dedica al comercio, la ganadería y la producción agrícola de cacao y café. Le agrada el pueblo, pero piensa que falta calidad en los servicios básicos. “Eso es un problema”, señala.

Al hablar de lo atractiva que es la jurisdicción explica que los ríos son lugares donde se puede ir a recrear en horas de tarde y en feriados.

A pocos metros de Oreste está el agricultor Orley Mejía, propietario de tierras en las que ha sembrado 40 cuadras con cacao y frutas.

“Esta ha sido mi pasión, el sembrío”, dice el hombre de 57 años, quien destaca que con su esfuerzo aporta al desarrollo del cantón.

Todo lo que cosecha lo vende en el pueblo. Por ejemplo comercializa un quintal de cacao a $ 100. También expende queso blanco, cuya la libra cuesta un $ 1,50.

Él nació en este rincón de la patria, cuyo nombre le hace honor al político y militar ecuatoriano Flavio Alfaro, sobrino del general Eloy Alfaro y muerto en la Hoguera Bárbara.

También hay quienes se dedican a la avicultura, como Roddy Verduga. Él cría gallinas criollas para ponerlas a la venta. Dice que estas son apetecidas más por las personas que van de paso por el cantón, para preparar seco o caldo.

Las vende a $ 10 y $ 12, según el tamaño, en cambio el valor de los gallos grandes va desde los $ 18. Su puesto se ubica en la avenida Carlos Alberto Aray, allí está todos los días.

En la calle Rafael Zambrano hay bastante movimiento comercial. Ahí, las personas adultas no dejan morir la tradición del juego de naipe. Disfrutan sin importar el valor que tenga la mesa. Quienes van de paso se aglomeran a observar a estos habilidosos jugadores.

Uno de ellos es Roberto Varela, morador del sector San Pablo, quien gusta de ver la manera sana de relajarse de estos caballeros.

El cantón es tranquilo. Lo destaca Ruth Reyes, chonera que lleva varios años habitando ahí y que dice que Flavio Alfaro “es lindo. “Aquí no hay delincuencia como en otros lugares”, señala.

Janeth Zambrano, turista, dice que cuando llega a Flavio Alfaro siente un ambiente distinto al de otras ciudades.

“Estar aquí me da mucha paz, veo tanta gente que sin conocerme me sonríe, saluda y eso es bueno, más que todo para el alma”, comenta la mujer, mientras compra una libra de queso y del cual dice “es delicioso, sin lugar a dudas es el mejor queso del Ecuador”.

Para Sofía Mendoza, Flavio Alfaro es un punto fijo para ser visitado. Comenta que se debe empezar una campaña turística para que las personas de diversas partes del Ecuador conozcan esta localidad.

Dalton Pazmiño, procurador síndico del Municipio local, resalta que la mayor extensión territorial de Flavio Alfaro está en la zona rural. Hacia allá están encaminadas las labores del gobierno municipal, en especial para darle una mayor movilidad al comercio.

Asegura que en este primer año que lleva la actual administración, al mando del alcalde Eduardo Cedeño, se ejecutan obras de importancia como labores de alcantarillado, aceras y bordillos y mejora de ciertas calles.

Sitios turísticos

En el área turística, Flavio Alfaro es conocido por sus cuencas hidrográficas, especialmente en sectores rurales. “Hay muchos manantiales, vertientes y lagunas.

Lamentablemente son zonas de difícil acceso, por lo que no son muy visitadas. Ante esta situación, buscamos fomentar el turismo de aventura”, destaca Pazmiño.

Explica que hay personas que prefieren escapar de la rutina de la playa, de la montaña e ir a excursiones hacia lugares cercanos, donde abunda la naturaleza.

Uno de los balnearios que convocan a los turistas es La Morena, ubicado en el sitio del mismo nombre, en la vía al cantón El Carmen.

Un encanto para quien gusta de la meditación y la tranquilidad es visitar La Cascada de Pacho ubicada a 90 minutos (en vehículo) de la cabecera cantonal, vía al sitio Río de Oro.

Por otro lado, previo al sitio La Crespa se encuentra Quiñones, punto de partida para ir a la cascada La Lagartija, a 3 minutos en vehículo particular desde la carretera principal.

También se pueden visitar, en el mismo sector, las comunidades La Avispa, Pata y muchos lugares más llenos de naturaleza, bañados por el río Quiñones. La Avispa es un asentamiento aborigen, con elocuentes muestras del avance de nuestros antepasados. 

Esta localidad es también conocida por su exquisita gastronomía, típica de la zona costera del Ecuador, donde el maíz, las legumbres y vegetales, así como las carnes rojas y blancas están presentes en el menú diario.

Verónica Loor, habitante del cantón, recuerda que dejó a los 18 años su tierra para ir a estudiar a Manta, en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Al principio no extrañaba su casa, pero con el paso de los días la situación cambió.

“Me hacía falta ese ambiente de ayuda de los vecinos, que también lo hay en Manta, pero acá es mayor. En nuestro cantón todos nos ayudamos y las familias somos bien unidas, siempre hacemos reuniones... es bello Flavio Alfaro”, manifiesta esta comunicadora social que vive en Manta, pero viaja cada 15 días a su tierra para estar en contacto con sus familiares.

Desde 2009, junto con sus 3 hermanas, abrió el local Novaeventos. “Creímos que era bueno invertir en Flavio Alfaro, pues había una necesidad de ese plus que no lo tenía el cantón. Por eso levantamos el centro de evento, ubicado en el centro”, explica.

Para Loor, su cantón es incomparable. “Siempre viajo con mi esposo y mis hijos. Nunca me olvidaré de mi tierra linda. Flavio Alfaro es único”, acota.

Resume a esta jurisdicción como una localidad llena de naturaleza, gente muy amable. En especial resalta su gastronomía.

Diversas festividades

Entre las costumbres y tradiciones locales están las celebraciones religiosas, por ejemplo las procesiones y los velorios. Sus habitantes no se apartan de la devoción católica. Siempre acuden a la romería del Señor de la Buena Esperanza, quien es el patrono del cantón.

“Es una festividad religiosa muy conocida a escala del Ecuador, es compartida en otros cantones, incluso participa gente de Chone y otros sitios aledaños”, destaca el funcionario Pazmiño. También se incluye la procesión de la Virgen del Cisne, en el sitio Las Cumbres.

Entre los juegos preferidos de los hombres están las peleas de gallos y las carreras de caballo. Asimismo la pesca o cacería resaltan la diversión de sus habitantes. (I)

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