Tiene más de 50 años de funcionamiento y necesita de un remozamiento, según los vendedores

El mercado Central de Quero tiene daños, falencias y poco control

- 15 de agosto de 2014 - 00:00
En mal estado está la cubierta del mercado Central de Quero. Es lo primero que miran los turistas. Fotos: José Miguel Castillo / El Telégrafo

Tiene más de 50 años de funcionamiento y necesita de un remozamiento, según los vendedores

Faltan 10 minutos para las 08:00. Es domingo, hace frío y en el ambiente hay una delgada capa de ceniza volcánica, un fenómeno que no llama demasiado la atención de sus habitantes desde que se reactivó el Tungurahua en 1999.

La calle 17 de Abril literalmente está saturada de comerciantes en sus locales y de informales, que ofrecen de todo a los compradores que suben y bajan por la calle de piso de adoquín que hace mucho dejó de ser flamante.

Es el principal día de feria en este cantón tungurahuense, situado a 18 km de Ambato. La ciudad es más larga que ancha y no hay edificaciones simétricas.

Las casas nuevas, de hasta 4 pisos, se sitúan junto a viviendas de bahareque y techados de teja vieja de una sola planta. Lo moderno y lo antiguo integran la arquitectura de esta urbe que se encuentra a 2.977 metros de altitud.

Las vías de ingreso son asfaltadas y se conectan también con los cantones vecinos: Cevallos, Pelileo, Tisaleo y Mocha. La calle 17 de Abril es prácticamente la columna vertebral de esta ciudad comercial y agrícola, pues en su trayecto se ubican el parque Central y decenas de negocios como restaurantes, farmacias, ferreterías, insumos agrícolas, tiendas, servicios telefónicos y más.

Los puestos interiores no invitan a los visitantes a comprar. Esto lo saben los comerciantes que esperan que la situación cambie este año con apoyo local.

La gente carga costales, canastos y fundas plásticas llenas con frutas, verduras y papas. Ese día también se realizan las ferias de ganado vacuno, de chanchos y animales menores, yerbas, ropa y de papas, en diferentes escenarios, no muy apartados del centro. “Es un día pintoresco y campestre. Hay mucho movimiento agroproductivo, pero lamentamos que el mercado Central no esté al nivel. Necesita reparaciones urgentes y la salubridad deja mucho que desear. Desistimos de comer allí”, comentó Raúl González, ciclista riobambeño que, junto con 5 amigos, partió de Ambato con la intención de llegar lo más cerca posible del volcán.

Para conseguirlo debían llegar a las comunidades de la zona alta (3.480/3.670 m s.n.m.) como El Santuario, San José del Guanto, San Pedro de Sabañac, El Guasmo, Gualcanga San Luis y Gualcanga La Calera.

Todos estos sectores están situados en zonas de riesgo volcánico por ser susceptibles a la caída de flujos piroclásticos y de ceniza.  Las expresiones de González sobre el mercado no están apartadas de la realidad.

Cerca de las calles Eugenio Espejo y Ambato se levanta la vetusta edificación del mercado Central. La cubierta es vieja y los comerciantes, especialmente los que preparan alimentos, se posesionaron del área externa que antaño debió servir de estacionamiento. No les quedó otra opción. Adentro todo está lleno con puestos de carne, frutas, hortalizas, legumbres, tubérculos, mariscos y pescados.

El ambiente no es agradable, ni invita a los turistas a quedarse por mucho tiempo allí. Eso lo conoce de sobra Rocío Morales, presidenta de los 160 comerciantes que allí ofertan sus productos. “Los vendedores vienen de los cantones cercanos. Es un mercado de más de 50 años que necesita un remozamiento urgente. Efectuamos muchas gestiones sin resultados, pero la nueva administración nos ofreció que en septiembre empezaría el cambio de los pisos, baterías sanitarias, cubiertas y cubículos y que lo externo se hará en 2015”, aseguró Morales.

En la zona exterior, las comerciantes preparan hornado, caldos de 31, morcillas y carnes asadas. Más de 20 mil personas viven en este cantón y en los últimos años, a la agricultura y ganadería se le sumó el turismo relacionado con el volcán.

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