Cuenca, libertad y patrimonio

- 03 de noviembre de 2019 - 00:00
→Interior de la iglesia del Carmen de la Asunción. En el interior de este templo reposa la figura del Niño Viajero, imagen que es venerada cada 24 de diciembre en las calles de Cuenca.
Fernando Machado/ ET

La capital azuaya celebra hoy 199 años de Independencia. El arte religioso se encuentra “guardado” en cada uno de los 17 templos que se levantan en su centro histórico. La Catedral de la Inmaculada es su mayor y valorada reliquia.

“No hay lugar tan hermoso en Cuenca como para admirar su belleza y reencontrase con uno mismo”, dice Sergio Lituma, mientras ora en la iglesia del Carmen de al Asunción. Las iglesias se han convertido en el centro de atracción para turistas nacionales y extranjeros. Solo en el centro histórico se levantan 17 edificaciones religiosas.

San Blas, Buen Pastor, San Alfonso, iglesia de las Conceptas, La Merced, Todos Santos, Santo Domingo, iglesia del Carmen de la Asunción, San Francisco, Cenáculo, San Sebastián, iglesia del Vecino, Corazón de Jesús, Catedral Nueva y Catedral Vieja, iglesia del Hogar Cristo Rey y María Auxiliadora.

Para Patricio Miller, presidente de la Cámara de Turismo de Cuenca, estas estructuras son, además de un atractivo para el visitante, espacios con mucha historia de la ciudad. Su riqueza arquitectónica  ha puesto a la capital azuaya en un primer plano, incluso para ser considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La iglesia de San Blas está ubicada al borde del centro histórico y por casi cuatro siglos se convirtió en el límite oriental de la ciudad de Cuenca. En la época colonial se le denominaba a este sector, “barrios de abajo”.

En tanto de la pequeña iglesia del Buen Pastor no existen muchos registros fotográficos.

Se conoce que en 1894 fue planificado como convento del Buen Pastor, asentado en la periferia del centro de la ciudad, en donde además se debía ubicar la cárcel de mujeres.

Siguiendo en esta ruta de las iglesias de Cuenca nos encontramos con la estructura de San Alfonso, única por sus ventanales.

El año anterior un total de 88 vitrales fueron recuperados con la técnica grisalla a través de la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales de la Municipalidad.

Los vitrales fueron traídos desde Francia y estas obras de artes pertenecen al afamado vitralista Louis Víctor Gesta.

La recuperación de estas obras, que representan a personajes de la Biblia, significó a la Municipalidad una inversión de $ 322.674,41.

Si llegamos al parque Calderón nos encontramos con los templos de mayor presencia en el Ecuador. La Catedral de la Inmaculada y la llamada Catedral Vieja. En este último está el órgano más viejo que tiene Cuenca.

Según el libro “Cuenca Colonial”, de Ricardo Márquez Tapia, el primer órgano que tuvo Cuenca fue en 1739, “cuando se instaló en la Iglesia Mayor, hoy Catedral Vieja”, el mismo que se conserva hasta la presente fecha.

El instrumento de viento está ubicado en el coro del templo. El artista de Oña, Antonio Esteban de Cardoso, fue quien ensambló el instrumento con piezas traídas desde Alemania.

Mausoleos al interior de las iglesias
La Catedral Nueva posee una pequeña cripta y está situada bajo la nave central. Este espacio alberga 535 nichos y tumbas. Las tumbas más antiguas datan de  1930, mientras que la más reciente pertenece a monseñor Luis Alberto Lunar Tobar, exarzobispo de Cuenca. Este lugar se convirtió también en “descanso” eterno de personajes como monseñor Miguel Cordero Crespo, propulsor del Pase del Niño Viajero; Luis Antonio Chicaiza, jefe de obra de la Catedral por más de 25 años; Fray Vicente Solano, fundador de Ecos del Azuay, primer periódico en la ciudad de Cuenca; Remigio Crespo Toral, notable poeta y fundador del Festival de la Lira; entre otros personajes públicos.

Mientras tanto, en la iglesia de la Merced, sus puertas, sin duda, llaman la atención de propios y extraños.

En un artículo escrito por Paúl Illescas, expresidente de la Alianza Obrera, se cuenta que en las épocas cuando el río Tomebamba o conocido también como “Julián Madero” tenía un peligroso cauce que inundaba las casas que se encontraban junto a la orilla, se levantó un altar con una virgen para pedir por el cuidado de la gente “y debido a la protección y los milagros recibidos” se lo llamó la Virgen del Río. Su lienzo se encuentra desde 1920 en la capilla barrial.

Al interior de la iglesia están los restos del padre Julio Matovelle que ahora busca ser beatificado.

Los restos del prelado cuencano reposan en esta pequeña capilla que pasa abierta todo el día. (I)  

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