Los campos de Bulán, la huerta de azuayos

- 03 de febrero de 2019 - 00:00
Bulán es una parroquia que tiene alrededor de 2 mil habitantes, pero un número casi igual, según sus autoridades, salieron al exterior en busca de trabajo. Algunos regresaron, otro no y formaron hogares lejos de su tierra.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

La parroquia pertenece al cantón Paute, en Azuay. Sus habitantes se dedican principalmente a los cultivos frutícolas y elaboran deliciosos vinos.

Mientras se recorren los  siete kilómetros, que separan a la cabecera cantonal de Paute con la parroquia Bulán, en Azuay, los árboles frutales se mecen a cada lado de la vía llenos de frutos.

El amarillo, el verde y el rojo predominan en las praderas, mientras en la única vía que lleva a la localidad los habitantes sacan a la venta, en cestos, los productos que sembraron.

“Es una tierra bendecida por la naturaleza”, indica Rafael León, vocal del GAD parroquial de Bulán, en donde hay alrededor de dos mil habitantes dispersos y otro tanto reside en diferentes partes del mundo.

“Aquí el 52% son mujeres y un 48% varones, de acuerdo a la última votación”, señala el hombre mientras invita a visitar los diferentes huertos que están llenos de duraznos, higos, claudias, babacos, zaxumas, peras, manzanas, capulí, y hasta el tradicional aguacate negro.

Bulán se convirtió en la huerta de los azuayos. Desde enero hasta marzo, los frutos salen al mercado, en especial hacia Cuenca y Azogues, aunque un porcentaje de cosecha se queda porque sus propietarios elaboran mermeladas, dulces e incluso los famosos vinos de fruta.

Los habitantes de esta parroquia azuaya aprovechan los frutos para elaborar vinos y bebidas que se degustan entre familiares y amigos.Los habitantes de esta parroquia azuaya aprovechan los frutos para elaborar vinos y bebidas que se degustan entre familiares y amigos. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

A un costado de la estrecha vía se encuentra un sembrío de babacos, cuya producción está en proceso.

Fernando Segarra cree que la tierra y el clima son propicios para el sembrío de todo tipo de frutas. “Cosechamos semanalmente o cada 15 días, luego de los 14 meses que la planta esté lista”, indica el ingeniero agrónomo.

Mientras tanto, en la hacienda La Bonita la decoración principal es la fruta. Allí están decenas de árboles llenos de claudias, peras, manzanas y capulí, listos para la cosecha.

El higo es un fruto muy apetecido en épocas de carnaval. Los habitantes azuayos buscan este producto para hacer el tradicional dulce de higo.El higo es un fruto muy apetecido en épocas de carnaval. Los habitantes azuayos buscan este producto para hacer el tradicional dulce de higo. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Víctor Miguel Méndez, administrador, no pierde tiempo y va en busca de capulí. A cada paso que da encuentra los frutos que caen de los árboles. “Acá tenemos unas 1.200 plantas de tomate de árbol y la cosecha estará lista en octubre”, indica.

Esta quinta tiene una extensión de tres hectáreas, de las cuales 2 están dedicadas al cultivo de la fruta. “Este año hice unas 20 botellas de champagne”, indica con orgullo, y el fruto utilizado fue la manzana, pero también hizo vino de zaxuma y capulí.

Raúl Mendieta, propietario de la quinta La Bonita, señala que la parroquia podría ser más fuerte en producción e incluso mejorar el precio en el mercado, pero la falta de unidad entre los pobladores no permite lograrlo.

Desde una habitación saca una bebida hecha a base de zaxuma, cuyo sabor es único. “Es el fruto de estas tierras”, dice orgulloso. (I)

La zaxuma es el fruto que más destaca en los huertos de Bulán. Por su color llamativo y su sabor especial es buscado en los mercados locales.La zaxuma es el fruto que más destaca en los huertos de Bulán. Por su color llamativo y su sabor especial es buscado en los mercados locales. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

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