Alarma en Cuenca por seis asesinatos

11 de junio de 2012 - 00:00

La inseguridad es un tema que no se ha resuelto en Cuenca. Los ciudadanos claman por mayores controles policiales, mientras tres sectores, el de la terminal terrestre, el barrio Cayambe y el sector de Todos Santos, son señalados por las autoridades como de alta peligrosidad.

El primero de estos -en la parte noroccidental- es también conocido por la cantidad de prostíbulos que  se han instalado. Y precisamente en ese lugar,  se han producido 6 muertes violentas en lo que va del año.

El alcalde Paúl Granda reconoció el problema, pero también recordó que las víctimas registran antecedentes penales.
El primer caso de muerte se registró el 16 de febrero, cuando Jorge Valerio Torres Jama, alias “Torreja”, de 32 años, recibió varios impactos de bala. 

El 28 del mismo mes falleció Iván Marcelo Espinoza, de 24 años, en similares circunstancias. El 22 de marzo, Víctor Alfonso Arias Salazar, de 24 años, dejó de existir tras recibir dos puñaladas en un incidente al interior de uno de los cabarets, mientras que el 31 de ese mes, Juan Alberto Mejía Zhañay, de 49 años, falleció luego de ser apuñalado mientras transitaba por las calles del barrio.  

El 12 de mayo, Carlos Cabezas, de 22 años, fue asesinado mediante una puñalada. El hecho ocurrió en uno de los bares mientras se encontraba en compañía de unos amigos.  

El viernes pasado un joven de 23 años falleció tras recibir varios disparos cuando salía  de uno de los prostíbulos. “Acá ya no se puede vivir en paz, ya no se puede salir en la noche, peor los niños”, dice una de las moradoras del lugar que no quiere identificarse por temor a represalias.

El alcalde, Paúl Granda, admite la existencia de los problemas en el barrio Cayambe, pero también señala que los fallecidos tenían ficha policial. “Hemos  propuesto reubicar la zona de tolerancia, no obstante debe plantearse dónde  puede darse ese traslado”, expresó. Agregó que no es fácil llevar estos sitios a cualquier zona de la ciudad.

El burgomaestre denunció los abusos de los propietarios de los locales al no cumplir con las ordenanzas para el funcionamiento de los burdeles. 

Hostales clandestinos

Otro de los sectores con problemas de seguridad es el de la terminal terrestre. En esta zona prolifera la prostitución clandestina y existen hostales que han sido clausurados varias veces. Transitar en horas de la noche es un peligro, como señala el taxista Cornelio Bravo, quien dijo: “acá hay de todo”.

El otro barrio conflictivo es el de La Merced, donde están la calle Larga, la Honorato Vázquez, la Mariano Cueva y en cuyo sitio la Policía ha logrado desbaratar varias bandas de expendedores de droga. Aquí también hay bares y restaurantes.

Para el coronel Mario Castro, de la Policía Azuay Número 6, los uniformados “están jugando al perro y al gato”, es decir, ellos detienen a personas sospechosas, pero luego debido a la falta de pruebas éstas salen libres. Según el oficial en el cantón existen 800 elementos para trabajar en el cuidado de la ciudadanía.    

En lo que respecta al barrio de la Merced, resalta que “ha regresado la venta de droga al sitio a pesar del patrullaje permanente y con operativos que cada fin de semana se realiza”. Castro añade que en la zona de la 9 de Octubre se mantiene la inseguridad, aun cuando se hicieron múltiples readecuaciones.

Para Marcelo Vega, directivo de la Cámara de Comercio, existen avances en la lucha contra la delincuencia, pero los resultados aún no son de los mejores. Sostiene que uno de los principales problemas con  que se encuentran es el legal, por cuanto no se sanciona a quienes cometen los hechos delictivos. “Más del 70% de los incidentes no son denunciados”, manifiesta.

El director del recientemente inaugurado Ecu 911, Fernando Figueroa, ve posible mejorar los controles antidelincuenciales una vez que se instalen más cámara de vigilancia.

Al momento están colocadas 205 entre las provincias de Azuay y Cañar. “La meta es tener 304, que ayudarán a monitorear no solo los sectores conflictivos, sino también lugares transitados por los ciudadanos”, puntualiza.

Según Figueroa, la ‘videovigilancia’  sirve como un método disuasivo. “Es una herramienta fundamental para la Policía porque dará más tranquilidad a los cuencanos”, señala. El funcionario enfatiza que varias emergencias fueron atendidas gracias a la labor de la central y a las cámaras.

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