Tres águilas volvieron a volar en su propio hábitat en Azuay

- 07 de noviembre de 2019 - 00:00
En el sector de Quimsacocha fueron puestas en libertad tres águilas, las mismas que tienen un 95% de posibilidades de sobrevivencia.
Foto: cortesía de la Universidad de Cuenca

Tres águilas fueron liberadas luego de completar un proceso de recuperación de año y medio en la provincia del Azuay.Verónica”, “Yacu” y “Nico” son las aves que estuvieron en la reserva de Quimsacocha, ubicada a 35 kilómetros al sur de Cuenca.

Esto forma parte del proyecto de vinculación entre la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Cuenca y el Zoológico Yurak Allpa.

El rector del centro de educación superior, Pablo Vanegas, fue el encargado de soltar a la primera de las aves, la misma que dudó por unos segundos en su aletear.

Luego planeó para emprender su viaje entre el cielo del páramo, tras haber cumplido un ciclo de entrenamiento y musculación.

“Quiero agradecer a las personas que estuvieron involucradas en la recuperación y propiciaron el espacio para esta liberación”, señaló el dirigente educativo.

“Es un trabajo impulsado por el profesor Estuardo Palacios, de Veterinaria, siempre con el apoyo de las autoridades institucionales y que ahora ve sus frutos”.

El decano de la Facultad, Guillermo Serpa, se mostró complacido con el resultado. Él estuvo al inicio de la labor conservacionista y fue testigo del término del trabajo. Manifestó que se continuará con otras especies. 

En caravana se llegó desde la parroquia Tarqui para realizar la reinserción de los animales silvestres.

Entre los asistentes se encontraba el estudiante de veterinaria José Pacheco, quien se encargó de la introducción en el proceso de recuperación, a través de técnicas con utilización de mangas o túneles de entre 40 y 50 metros.

“Tenemos la seguridad de su sobrevivencia en el 95%; el restante 5% depende de ellos. Ya sabrán escoger en dónde vivirán de ahora en adelante”, comentó.

El propietario del zoológico, Alberto Vele, señaló que este fue un final con “mucha alegría”, pero que no hubiese sido posible sin el trabajo   cooperativo. El equipo también fue conformado por el biólogo Fernando Juela, Fernando Andrade y la estudiante Tatiana Sigüenza. (I)  

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