La Iglesia católica emitió su sentencia

- 31 de diciembre de 2018 - 00:00

La única declaración que dio el exsacerdote cuencano César Cordero durante la crisis que vivió fue el 22 de mayo, ante un perito internacional que llegó a Cuenca para tomar versiones de las cuatro personas que estaban dispuestas a testificar.

El rector de la Universidad Católica de Cuenca, Enrique Pozo, entregó posteriormente a la prensa los papeles que llevó Jaime Ortiz de Lazcano, investigador español. El sacerdote manejó así la situación, aduciendo la imposibilidad de hablar por su estado de salud y por su avanzada edad (91 años).

En una parte del documento señala: “Algo he escuchado, incluso monseñor me ha venido a visitar y me ha contado, pero yo ya le he dicho que soy total y absolutamente inocente”. Cuando se le preguntó si conoce algunos de los nombres de los que le acusan, respondió: “No sé quién me acusa y tampoco me interesa”.

Más adelante, en esta misma declaración, cuando le preguntaron: Padre César, ¿es usted homosexual?, el exsacerdote lo negó. “Detrás de todo esto hay un contubernio que busca, no tanto hacerme daño a mí, pues yo ya estoy anciano, pero sí que quieren dañar toda la obra que con la ayuda de Dios y con tanto esfuerzo hemos podido construir”, dijo, según el documento hecho público.

Las presiones crecieron entre abril y mayo, las manifestaciones y plantones en contra del exreligioso aumentaron.

La tarde del 29 de mayo, tres monumentos que se levantaban al interior de la Universidad Católica de Cuenca fueron retirados; entre ellos estaba uno del cura.

La acción tomó por sorpresa a casi todos en la capital azuaya y el rector Enrique Pozo manifestó que se retirarán todas las imágenes del exsacerdote de los espacios públicos, “para evitar que sean víctimas de agresiones”.

El 4 de octubre pasado, la Santa Sede (Vaticano) anunció la decisión de separar del estado clerical al sacerdote cuencano, tras las acusaciones de las que fue objeto por parte de personas que estudiaron en sus establecimientos hace más de 50 años.

“Luego de haber cumplido el debido proceso canónico en contra de César Arturo Cordero Mosquera se resolvió la dimisión del estado clerical de manera permanente y perpetua en el tiempo”, se dijo en el comunicado.

“De esta manera se da por concluido el proceso canónico, los tiempos para la presentación de la acusación formal de las víctimas y la respectiva investigación”, añade la sentencia eclesiástica.

Para la familia Palacios, la decisión llegó con demora; sin embargo, creen que de alguna manera se hizo justicia, según dice María, hermana de la primera víctima en denunicar al exreligioso. (I)

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