Entre 2011 y 2014 ocurrieron tres accidentes de tránsito

18 personas han muerto en la vía Ambato-Píllaro

- 27 de julio de 2015 - 00:00
El puente sobre el río Culapachán es uno de los sectores en donde han ocurrido accidentes de tránsito. Foto: José Miguel Castillo / El Telégrafo

Entre 2011 y 2014 ocurrieron tres accidentes de tránsito

La vía Ambato-Píllaro está entre las carreteras más peligrosas de Tungurahua. A pesar de que en los últimos 10 años se instalaron vallas de protección, luminarias artificiales y se ensanchó una curva, esta ruta es motivo de preocupación para los conductores de buses intercantonales y de carros privados.

“Es imposible detenerse, por cualquier motivo, entre el puente y el redondel de ingreso a Píllaro”, sostiene un chofer.

La vía es estrecha y aún así muchas personas van a más de 60 km por hora. Falta control y concienciación, enfatiza.

“En el sector conocido como La Joaquina sobrecogen las cruces de las víctimas de accidentes y una placa en memoria de los policías que perecieron en otro incidente”, explica el salcedense Washington Granda, conductor de una camioneta.

Los inconvenientes

Los continuos deslizamientos de tierra y piedras desde las laderas, la estrecha calzada (2 carriles), las curvas cerradas, los abismos y el incremento del tránsito vehicular han convertido a esta senda en un escenario de accidentes automovilísticos.

Entre los más recientes se cuentan los ocurridos el 17 de junio de 2011. Ese día, a las 10:30, un bus se volcó en la curva del puente sobre el río Culapachán. Viajaban 38 jubilados del IESS de Quito. Cinco de ellos murieron.

El 26 de diciembre de 2012, el bus de la cooperativa Píllaro, disco 16 de placas IAF 966, rodó por un abismo de 200 metros y 13 pasajeros murieron y otros 37 resultaron lesionados. El 9 de septiembre de 2013 una volqueta se viró en La Joaquina y causó congestión vehicular de proporciones. No hubo víctimas.

La noche del 18 de enero de 2014, 20 personas sufrieron heridas tras colisionar el bus de la cooperativa Santa Teresita, placas TAV 636; uno urbano de la cooperativa Unión, placas TAA 1332, y una camioneta.

Según la investigación de Rubén Castro Barreno, que fue realizada para obtener su maestría en la UTA, la falta de mantenimiento y de obras de mitigación en los bordes de las vías en un problema común que afecta a los nueve cantones de la provincia de Tungurahua.

El experto agrega que en la vía Ambato-Píllaro, de 16 kilómetros de longitud, “la falta de mantenimiento y de control tecnológico de laderas y la actividad volcánica reactivaron a su vez la inestabilidad de los taludes desde Izamba hasta el redondel de ingreso a Píllaro.

Además, el 70% de las laderas de la carretera está desprovista de vegetación y eso incrementa el proceso erosivo”.

En el tramo más riesgoso de este camino, los choferes de la cooperativa Santa Teresita construyeron una capilla en honor a su protectora. Cada vez que transitan por allí se persignan y rezan para que les permita volver con vida.

Así lo hace Eduardo Romero, chofer del bus 18. “La capa asfáltica de la vía está deteriorada por el tránsito pesado que soporta a diario. Falta mantenimiento y eso nos hace temer que ocurran más problemas”, aseguró.

Igual piensa Franklin Haro, del bus 31 de la cooperativa Píllaro. “Es peligroso conducir por ahí porque el riesgo es continuo. Todavía no olvidamos lo que ocurrió en la Navidad de 2012”.

Debate entre autoridades

Este asunto ya fue tratado por las autoridades provinciales y municipales, pero sin hallar soluciones definitivas. Así lo explicó el alcalde, Patricio Sarabia.

“Con el prefecto, Fernando Naranjo, hablamos de la posibilidad de ensanchar totalmente esta vía. Este proyecto es más viable que construir un puente colgante. El tema está en análisis técnico, pero por lo pronto, como Municipio, ampliaremos a 4 carriles desde el redondel del Resurgimiento hasta Tierra Blanca. Ya tenemos el estudio que costó $ 55.000 y el próximo año ejecutaremos el ensanchamiento de por lo menos 2 de los 16 km”, explicó el burgomaestre. (I)

Datos

El experto Rubén Castro recomienda la estabilización de taludes mediante el peinado, geomalla, hidrosiembra, canales, filtros y drenes para desalojar el agua.

Castro, con un título en ingeniería, recomienda el uso de anclajes con mallas galvanizadas de triple torsión por su fácil colocación y menor precio en la estabilización de los taludes.

Según datos policiales, en 2012 se reportaron 55 accidentes de tránsito en los 11 primeros kilómetros de la carretera Ambato-Píllaro. Los sectores de Culapachán y La Joaquina están entre los más riesgosos.

Otros sitios de accidentes es el desvío Penileo y Chasinato. Entre los percances más comunes se encuentran: volcamientos, choques, estrellamientos, colisiones y atropellamientos.

En una encuesta de la UTA acerca de las causas de los accidentes se definió como principales: la falta de concienciación y de señales, las curvas y el estado general de la vía.

Usuarios de esta ruta solicitan que se coloquen más señales de tránsito, verticales y horizontales, y se realice una campaña de educación vial para conductores y usuarios. Y que esta tarea se aplique en cooperativas, escuelas, colegios, etc. (I)

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