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La Josefina, tragedia que cambió el paisaje

30 de marzo de 2014 00:00
Vista del cerro Tamuga que se deslizó sobre el río Cuenca, taponando y formando un dique, cuyas aguas luego se extendieron hacía el sector de Challuabamba en Cuenca y al sector de La Victoria en la parroquia Javier Loyola, Cañar. Fotos: Cortesía
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Eran finales del mes de marzo de 1993. Las lluvias, también eran muy intensas en la provincia del Azuay y Cañar. Días antes, (23 de marzo), se había producido un gran incendio en la fábrica Guapán (Azogues) lo que produjo el derrame del bunker y diesel sobre el río Burgay.

El 29 de marzo, a eso de las 21:30, se conoció las primeras informaciones sobre grandes piedras caídas en el sector del Tahual, o conocida también como La Josefina. que es el ingreso a los cantones orientales de la provincia del Azuay. Al amanecer del 30 de marzo, las noticias no eran buenas, el río Cuenca y Jadán se había taponado con más de 50 millones de metros cúbicos de material pétreo desgarrado desde la parte alta. Era el cerro Tamuga que se había deslizado.

La Defensa Civil, en ese entonces  y bomberos, fueron los primeros en llegar al sector El Descanso y ayudar a las personas que trataban de rescatar sus pertenencias de sus viviendas, antes que el agua inunde el lugar.

Allí comenzaron 30 días de angustia para los habitantes de la zona de Challuabamba y de Charasol en Azogues, igual para los habitantes, aguas abajo del dique que se formó, es decir, para las poblaciones de Paute, parte de Gualaceo.

Estado en que se encuentra actualmente el sector de la Josefina, lugar donde se deslizó el cerro Tamuga. Desde este sitio se formó el lagó que alcanzó más de 500 metros de extensión en 1993, hoy este lugar esta reforestado. Foto: José Luis LLivisaca

El presidente, en ese entonces, Sixto Durán Ballén, “trasladó” sus oficinas a la “Atenas del Ecuador” para atender personalmente la situción.El ingeniero Luis Monsalve, en sus apuntes señala que en esos meses las lluvias fueron tan intensas que se registró un promedio de 169% en el mes de febrero más de lo que estaba previsto, mientras en marzo las lluvias aumentaron en un 208%, lo que provocó el crecimiento de los ríos, las inundaciones y los deslaves en varios sectores del sur del país. Fueron 150 millones de metros cúbicos de agua que se reposó, formando una laguna gigante que taponó viviendas y terrenos productivos. Cada día el agua del río Cuenca, regresaba con dirección a la ciudad.

Un mes interminable

A mediados del mes de abril, la situación se ponía más preocupante porque no se desfogaban las aguas.  Carlos Laime, habitante de Paute, recuerda que tuvieron que salir del cantón y refugiarse en la parte alta, donde el ejército levantó un campamento.

“Los primeros días fueron eternos y dolorosos. Nos fuimos a vivir en carpas y todo quedó en la casa”, recuerda.

Mientras tanto,  el agua seguía con dirección a Cuenca, e incluso los cálculos de la cota habían fallado y eso provocó que más sectores se inunden. Una situación similar vivian los habitantes de la parte de Azogues.

Segundo Serrano, alcalde en ese entonces dijo que se invirtió más de 1 millón de dólares, convertido a la moneda extranjera, porque en el 93 aún se utilizaba  el Sucre para atender la emergencia. Recuerda que el cuerpo de bomberos adquirió una lancha que les sirvió para visitar a los pobladores de la Victoria, Rayoloma, Zumbahuayco, La Unión. “Muchos creyeron también que íbamos a tener un lago artificial para siempre”, recuerda  Serrano.

El 1 de Mayo, el agua se desfogó a eso de las 5 de la mañana. Según los técnicos hubo caudales que superaron los 600 metros cúbicos de agua por segundo, “fue impresionante, parecía el río Guayas”, dijo José López, un habitante de Paute que vivió toda esa experiencia. Desde la parte alta Laime vió como la casa de su madre y de sus familiares se caían como “castillos de naipe”, cuando el agua, producto del desfogue llegó hasta el parque de Paute.

 Reconstrucción no finaliza

Como efecto del desastre natural ocurrido en el sector “La Josefina”, jurisdicción de los cantones Cuenca, Paute y Gualaceo de la provincia del Azuay, se deslizó millones de metros cúbicos de material.
“Luego de 19 años de abandono, en los cuales se explotó en forma indiscriminada los áridos en la cuenca del Río Paute, se deterioró el entorno natural y se puso en grave riesgo la estabilidad hidrogeológica de la zona. Con decisión política, el 17 de junio de 2010 se inició el Plan de Remediación Ambiental y Social, cuando el  Econ. Rafael Correa, expidió el Decreto Ejecutivo No. 389, que declara el Estado de Excepción en  la Zona 1 de “La Josefina”, debido, según los estudios que motivaron dicha decisión, a factores de riesgo, inestabilidad, vulnerabilidad así como debilidad estructural de los cerros colindantes, que constituían un verdadero atentado a la seguridad de la población de esta región”, dijo el gobernador de la provincia,  Humberto Cordero.

Paulatinamente las casas que estaban en La Josefina fueron desapareciendo por el agua

La autoridad fue enfática en señalar que  desastres como el de la Josefina, no se deben volver a repetir, “es por eso que para ejecutar el proceso de estabilización de los cerros afectados, el Presidente de la República expidió el decreto ejecutivo 582, con fecha 16 de diciembre del 2010, mediante el cual se crea el Comité de Cogestión de la Zona de la Josefina, presidido por el Gobernador de la Provincia, con el objetivo fundamental de precautelar la vida y la salud de los habitantes de la zona, el medio ambiente y las obras de generación de energía eléctrica”. El 14 de mayo del 2012 se dispuso a la Secretaría Nacional del Agua que ejecute los trabajos de estabilización del cerro Tamuga. El 30 de julio del 2012, Senagua celebró el contrato con la Empresa Equitransa S.A. para realizar la estabilización de la Zona 1 de la Josefina, que comprende los cerros Tamuga, Shishio y Mishquiyacu. En la actualidad la ejecución del plan presenta un avance del 84% de la totalidad del proceso.  Producto de la estabilización se ha recolectado aproximadamente 1’200.000 metros cúbicos de material que ha sido destinado para remediación y obra pública en las principales arterias viales que conectan a nuestra provincia tales como la Cuenca – Biblián, Descanso – Llumagpamba, Paute–Gualaceo, entre otras.   La segunda fase se prevé que empiece entre los meses de junio y julio de 2014, luego del proceso precontractual respectivo.  “Después de 21 años, la Josefina ya no representa un riesgo para los azuayos ni para el país, teniendo en consideración la importancia de la cuenca hídrica del Paute que alimenta a las principales centrales hidroeléctricas del Ecuador, como  es la represa de la Central Mazar con capacidad de 170 MW y la represa Daniel Palacios de la Central Paute – Molino con una potencia de 1100 MW; la energía generada por estas centrales contribuye en un 30% anual, a la demanda nacional”, indicó Cordero.

Pueblo Nuevo olvidado

Los recuerdos de aquel fatídico 29 de marzo de 1993,   aún se mantienen intactos en la memoria de  gran parte de las personas que se convirtieron en protagonistas de ese hecho.
Ayer se cumplieron 21 años de la tragedia que dejó a cientos de personas en la pobreza.
 Parte de los ciudadanos que perdieron todo por la fuerza de las aguas, luego de un par de años recibieron, a manera de donación por parte de varias instituciones, terrenos y casas en    la parroquia de San Cristóbal. A esta división  se le  denominó Pueblo Nuevo.

  Sin embargo, lo de nuevo no duró  mucho, y no sólo por el paso de los años, sino por las condiciones  infrahumanas en las que ahora viven. Carecen de agua potable, alcantarillado y teléfonos convencionales. Aníbal González, dijo que ellos deben comprar agua todos los días de lo poco que ganan.