El chocolate ambateño, ingrediente de la Novena

23 de diciembre de 2013 00:00

Diego Cruz y su esposa Mónica Guevara se organizaron este año para rezar la Novena del Niño Jesús en Ambato. Planificaron hacerlo a partir de las 20:00, porque consideran que a esa hora sus familiares y vecinos habrán llegado a sus casas en el barrio San Luis, en la parroquia Atocha. Es una tradición que tiene muchos años en esta familia.

El viernes participaron 10 personas, la mayoría niños de entre 8 y 14 años. Como es una costumbre local en esta fecha, tras los villancicos y las oraciones, las humeantes tazas de chococlate ambateño los aguardaban en el mesón del hogar.

Quince minutos antes, los esposos derritieron las barras del confite en una olla de leche hervida, añadieron azúcar y lo sirvieron con sánduches de queso. “Es un buen complemento de la Navidad por su dulzura y porque añade calor humano durante estas noches frías”, explicó el jefe de casa.

Como este grupo familiar, cientos más protagonizan el mismo ritual gastronómico en esta temporada. La ventaja es que tienen a la mano este producto que se fabrica artesanalmente en la parroquia Huachi Chico, al sur oriente de la capital de Tungurahua. Allá  se obtiene del tostado y la molienda del cacao. Esta labor que tiene más de 100 años se la sigue practicando en el sector.

Vieja tradición

"A inicios del siglo pasado, las pepas de cacao se cocinaban en tiestos de barro y luego se trituraban en molinos de piedra calentados con leña. Así lo hacían nuestros abuelos en Huachi, ahora contamos con molinos eléctricos", explica Juan Escobar, miembro de la Asociación Artesanal la Chokolatera Ambateña, la principal organización de este tipo que se formó en el 2006.

Este gremio reúne a 19 de 47 productores que convirtieron a Huachi Chico en el bastión chocolatero de la región Sierra centro y cuya producción se distribuye en todo el país. Gracias a los migrantes ambateños también se lo vende en EE.UU. y Europa.

El mercado Central, en Ambato, es uno de los puntos de venta que prefieren los clientes locales.El dulce se lo promociona en tabletas ovaladas individuales o por paquetes. Uno de los puntos importantes de distribución es el mercado Central. Judith Velasteguí, también integrante de la asociación, tiene un puesto fijo de expendio.

Ella cumplió hace poco 77 años de edad y aprendió de este oficio a los 15. “En ese tiempo ayudábamos en las labores de la casa y yo ayudaba a mis padres a colocar las tabletas en las planchas de plástico para que se secarán. En este mercado laboró desde hace 45 años y en esta temporada aumenta la venta para las Novenas. Otra fecha clave es la Fiesta de las Flores y las Frutas”, explica Velasteguí.

Doña Judith, como la llaman en ese centro de expendio, oferta el chocolate en paquete y al granel. Una tablita cuesta 30 centavos y el paquete de 227 gramos, dos dólares.

El chef Álex Trujillo recomienda degustarlo con pan de pinllo, queso (para acentuar su textura), empanadas de viento, allullas y sánduches de jamón o de queso.

DATOS

Con Ferrocarriles del Ecuador Empresa Pública (FEPP), la asociación de chocolateros firmó un convenio para promocionar la bebida en la cafetería de la estación de Ambato, situada en el barrio Ingahurco.

La Asociación Artesanal la Chokolatera Ambateña procesa 100 quintales de cacao al mes como promedio.

En el mismo tiempo, saca a la venta más de 40 cajas, cada una llena con 48 fundas de 120 gramos que cuestan USD 1,25.  

Este producto comenzó a ofertarse, además en los mercados y ferias, así como en las cadenas de supermercados.

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